Con una puesta en escena excéntrica y una narración de cabaret, este biopic de Mat Whitecross reconstruye la figura del emblemático cantante inglés de los 70 Ian Dury, icono de la era punk, y lo hace con todo el esplendor, excesos y energía de la época. El versátil actor Andy Serkis vuelve hacer una mutación y entrega una actuación vibrante, apasionante y que reencarna a la perfección a Dury, llenando con su energía cada plano de la película.
Ian Dury sufrió una vivió complicada, sufriendo la polio cuando era pequeño, una estricta educación por parte de su padre y una vida en brutales internados. Su actitud inconformista y desafiante se manifestó en su vida y forma principal de expresión, a través de sus canciones y sus actuaciones sobre el escenario. En los años setenta alcanzó un gran éxito con su grupo The Blockheads dentro de la escena punk que empezaba entonces, pero aparte de su inestable carrera musical, el cantante mantenía complicadas relaciones emocionales con su mujer, su segunda pareja y una especialmente controvertida con su hijo.
El realizador Mat Whitecross ha desarrollado gran parte de su carrera dirigiendo documentales, alcanzando gran repercusión el que co-dirigió en 2006 con Michael Winterbottom, “Camino a Guantánamo”. Parece un paso lógico que su primer largometraje de ficción sea una película sobre una figura real pero “Sex & Drugs & Rock & Roll” excede en estilo y planteamiento las normas clásicas del biopic. Su forma de narración, con el propio protagonista en el escenario contando su vida que tan magníficamente funcionó en la película de Nicolas Winding Refn “Bronson”, le da al filme y al personaje central la excentricidad pero a la vez la energía que transmite su persona desde el primer minuto de metraje. Desde el inicio el filme está cargado del frenético comportamiento de su protagonista y con toda esa fuerza reconstruye a la persona de Ian Dury y sus relaciones personales. Cierto es que el dinámico ritmo del filme no tiene pausa ni tiempo en profundizar en el propio personaje ni especialmente en la compleja relación con su mujer y su hijo, pero “Sex & Drugs & Rock & Roll” logra más que mostrar los hechos importantes de la vida de Ian Dury, algo que en cierta manera sí hace, y más que explicar su persona es hacer sentir y poder hacer palpable a la propia persona que Dury era sobre el escenario y fuera de él. Esto es gracias a una notable dirección pero quien lo hace posible es el actor Andy Serkis. Este versátil intérprete, curiosamente más conocido por su papel de Gollum en la triología de “El Señor de los Anillos”, se convierte en este icono del punk prácticamente en cuerpo, alma e incluso voz. Su actuación no es de las que bordan a un personaje sino de las que construyen una película. Su vibrante despliegue interpretativo copa con justicia cada plano, cada secuencia, relegando en exceso a todos los demás personajes como los de Olivia Williams, Naomie Harris, Tom Hughes o Ray Winstone.
“Sex & Drugs & Rock & Roll” se sustenta completa y perfectamente en la sobresaliente a actuación de su intérprete central pero a pesar de sus excesos y momentos de planitud, la película logra ser un biopic cargado con la energía de Ian Dury y representativo de lo que era su figura. |