Esta comedia romántica que apuesta por un tratamiento más sincero y menos banal que muchas de su género crea grandes expectaciones en su primera media hora pero, a medida que pasan los minutos, se vuelve cada vez más plana y convencional. Los actores Justin Long y Drew Barrymore demuestran tener una buena química en pantalla pero sus personajes requieren una mayor verosimilitud y complejidad para poder tratar el tema de las relaciones de la forma sincera que con la que pretende hacerlo.
Tras conocerse en un bar y pasar la noche juntos, Erin y Garrett empiezan una relación sabiendo que tiene fecha de caducidad, ya que ella tiene que mudarse en breve de Nueva York a San Francisco. Sin buscar una relación seria, ambos conectan y se enamoran. Cuando llega el momento de la separación, deciden intentar mantener su relación a pesar de la distancia, con todos los problemas logísticos, emocionales y de confianza que ello genera.
En 2009, el filme “(500) días juntos” demostró que dentro del cada vez más formulaico género de la comedia romántica era posible hacer una película con inteligencia, divertida y que trate las relaciones sentimentales con honestidad e ingenio. “Salvando las distancias” tiene inicialmente esa misma intención y durante su primera parte logra tener chispa, ser entretenida y contener una apreciable madurez en su tratamiento. Su temática además es algo con lo que es fácil conectar y cualquier persona que ha pasado por una relación a larga distancia puede ver en la película todos los elementos que vivió idilio básicamente mantenido por teléfono.
Lamentablemente parece que en algún momento, sea su directora Nanette Burstein, el guionista Geoff LaTulippe o los productores del filme, pensaron que la película debería ser más divertida y expandir su abanico humorístico. “Salvando las distancias” contiene buenos diálogos pero también se han introducido secuencias algo embarazosas y mal tratadas, que pretenden ser divertidas pero que arruinan el tono y las aspiraciones del filme. La escena del bronceado es completamente innecesaria, al igual que muchas relacionadas con el sexo y que están puestas simplemente para intentar crear un humor más gráfico. Al mismo tiempo esto se une a un progresivo decaimiento de su tono a medida que pasan los minutos, convirtiéndose finalmente este filme en otra correcta película que no tiene mucho que contar.
En lo que sí acierta en gran medida es en su pareja protagonista, formada por Justin Long ("Arrástrame al infierno", "Marchando") y Drew Barrymore ("Whip it", "Qué les pasa a los hombres"). Ambos tienen una gran química y es fácilmente creíble tanto su enamoramiento como su relación, algo que seguramente se ve ayudado por el hecho de que en el momento del rodaje eran pareja en la vida real. El filme se hubiese beneficiado de darle a sus dos personajes un poco más de complejidad y de presentarlos de forma menos idealizada. Los tres actores secundarios Christina Applegate, Jason Sudeikis y Charlie Day destacan por su comicidad y aunque aportan un buen humor, dejan la sensación de que se podría haber conseguido algo más de ellos y sus personajes.
Gran parte de la simpatía que despierta “Salvando las distancias” es gracias a sus actores y especialmente a su pareja protagonista y aunque el filme es ligeramente decepcionante por prometer mucho más gracias en una primera media hora destacable, siempre resulta en una entretenida comedia no excesivamente endulcorada. |