“Donnie Darko” era una película magnífica, complicada, a momentos confusa, pero perfectamente estructurada y coherente según su planteamiento. Esta secuela quiere aparentar ser como su predecesora pero el guión no tiene ninguna lógica y su trabajo actoral es pobre.
Samantha Darko, hermana pequeña del fallecido Donnie, viaja hacia Los Ángeles con una amiga. AL sufrir una avería en su coche, se ven forzadas a quedarse unos días en un pequeño pueblo de Utah . Un pequeño meteorito cae en las cercanías del pueblo, otros extraños sucesos van ocurriendo y Samantha sufre unos sueños apocalípticos. Una versión de ella muerta se va apareciendo a un loco veterano de la guerra de Irak, la única persona consciente del peligro que se avecina.
Únicamente Daveigh Chase, la niña que interpretaba a la hermana pequeña de Donnie Darko, repite en esta secuela. Richard Kelly, creador y director de la película original, ha tenido el buen criterio de no querer saber nada de este proyecto. La película repite las ideas y desarrollo de “Donnie Darko” sin ningún tipo de originalidad y confundiendo innecesariamente la evolución de la trama. No todos los elementos en la primera película eran entendibles en un primer visionado, pero su director tenía muy claro lo que estaba realizando y el filme contenía una coherencia propia muy elevada y todos los componentes tenían sentido. Aquí, diferentes elementos del universo de Darko se han puesto en una coctelera y se han esparcido por “S. Darko”, sin preocuparse en exceso en mantener la lógica argumental y la cohesión de la historia. Tampoco ayudan los actores, los masculinos completamente planos y monótonos que sólo se entiende su presencia por su parecido con Jake Gyllenhaal, y Daveigh Chase, la actriz protagonista, parece dormida incluso cuando recita su diálogo. Los valores de producción no son mucho mejores y el aire de baja producción domina la película, aunque su presupuesto sea el doble que en el filme original. El imaginario creado por Richard Kelly da para mucha exploración y esta película tiene el único de interés de intentar penetrar en él, aunque el resultado sea completamente fallido. |