Una historia inicial interesante, narrada con una buena producción y que cuenta con dos notables actuaciones principales, no explora todo su potencial por culpa de un guión que muestra eventos superficialmente sin nunca llegar a explorar la situación, los conflictos y las reacciones de sus personajes.
Basada en un hecho real, la película narra la experiencia de los cuatro hermanos judíos Bielski, los cuales se escondieron en un bosque después del asesinato de sus padres en plena ocupación Nazi. En un principio inician acciones como guerrilla, pero con la llegada de más gente que ha conseguido escapar de la masacre, tienen que replantearse cual es su prioridad: la resistencia armada o la supervivencia. Para sobrevivir, se alían con las milicias rusas y construyen un pequeño poblado escondido en los bosques de Bielorrusia, en el que se llegaron a refugiar 1.200 judíos.
El director Edward Zwick realiza una buena labor y consigue que la película nunca caiga en la tragedia de lágrima fácil, manteniendo siempre un tono más que correcto. El problema es que esto se ha conseguido a costa de sacrificar parte del drama narrativo. Los conflictos entre personajes, ideológicos o humanos, son presentados pero nunca se profundiza en ellos. Algo que hubiera sido especialmente importante si se tiene en cuenta la situación crítica en la que se desarrolla el filme, y esta carencia se traduce en un distanciamiento del espectador con la historia. Pero este efecto queda algo disimulado por la buena actuación de ambos protagonistas, de las cuales destaca especialmente la de Liev Schreiber por encima de la del siempre sólido Daniel Craig.
En conjunto, la película es interesante, muestra la historia más que correctamente a pesar de que el guión se esfuerce en no ahondar en ella y, gracias al notable trabajo actoral, tiene un peso y una calidad recalcables. |