Contando con una mínima línea argumental como hilo conductor y unos personajes planos, John Woo construye un espectáculo visualmente magnífico, atractivo, grandioso en sus secuencias de acción y de bella factura que sólo realmente culmina en su segunda parte.
En el siglo III d.c., el primer ministro Cao Cao ataca, por orden del Emperador y con todo el ejercito imperial, los reinos vecinos del sur. Rápidamente derrota al primero, quien se ve obligado a replegarse y formar una alianza con su reino rival para así poder hacer frente al poderoso ejército invasor. Tras numerosas batallas y la consolidación de la unión de los dos ejércitos, todos los preparativos, estrategias y planificación van culminando a la espera de la batalla final en el acantilado rojo, la cual decidirá el futuro de los tres reinos.
La adaptación de la novela “Los tres reinos” hecha por John Woo está dividida en dos partes. En esta primera entrega, que a momentos parece más un prólogo, se introducen de forma esquemática los personajes y se sigue un argumento excesivamente simple. Todo ello claramente tiene como función preparar un marco narrativo y dejarlo todo listo para la espectacular batalla final, episodio que ocupa toda la segunda parte. En esta primera, sí hay algunas secuencias de acción, todas ellas extremadamente conseguidas, en las cuales el director sigue demostrando que todavía mantiene su pulso, ritmo y dominio en la elaboración de cine de acción. Visualmente es elegante y de gran calidad, la ambientación es perfecta además de contar con un desarrollo dinámico. “Red Cliff” está hecha con magníficos valores de producción y con espectacularidad en algunas secuencias pero, prácticamente sin argumento ni desarrollo de personajes, su único objetivo es realizar una introducción que justifique la existencia del espectáculo que es la segunda entrega. |