Michael Mann recrea la época de la Gran Depresión de forma notable y presenta una gran película en múltiples aspectos sobre el famoso atracador de bancos John Dillinger, desmerecida por la falta de desarrollo de los personajes, el abuso en el número de secundarios y la simplicidad del guión para relatar acciones. Johnny Depp destaca en su actuación mezclando acertadamente carisma y frialdad en contraposición a la monotonía que demuestra Christian Bale.
Tras cumplir una condena de nueve años y ser puesto en libertad en plena época de la depresión en EE.UU de los años 30, John Dillinger regresa al centro penitenciario en el que estuvo recluido y libera a sus compañeros. Durante los meses siguientes él y su grupo se mueve de estado en estado atracando bancos. Dillinger adquiere cada vez más notoriedad y es declarado enemigo público número 1 por el director del FBI J. Edgar Hoover, quien encarga al agente Melvin Purvis su captura.
El siempre interesante director estadounidense Michael Mann, autor de “Heat” y “Collateral” entre otros títulos, vuelve a entregar una historia de gángsters y criminales con su estilo característico a pesar de la apariencia de ser una cinta de corte clásico. Al igual que en “Miami Vice” y “Collateral” vuelve a emplear en gran parte de la película cámaras de video digital, una forma de rodar que le permite mayor movilidad, planos novedosos y un mayor dinamismo a costa de sacrificar calidad y limpieza en la imagen. Los cambios de aspecto visual pueden llegar a distraer pero el recurso de cámara en mano digital es empleado cada vez más por Mann para poder relatar historias sin tener demasiadas ataduras. Esto no quita que todo lo relacionado con la producción de la película no esté extremadamente cuidado, destacando especialmente su ambientación, vestuario y estilo. La historia que presenta tiene atractivo además de una figura central carismática, la cual es la única a la que lamentablemente el guión proporciona una personalidad y un desarrollo, algo aprovechado por Johnny Depp para construir una conseguida actuación. “Enemigos Públicos”, a pesar de tener una duración de dos horas veinte, contiene un gran número de secundarios a los que el guión no quiere acabar de darles una entidad propia y ni a los más importantes les proporciona un mínimo de detalle diferenciador. Ni tan siguiera el personaje de Christian Bale tiene matices o algo de trasfondo, algo a lo que no ayuda la mecánica actuación del actor, capaz de transmitir mucho más con cualquier personaje. La historia que cuenta Mann es un relato de acciones, bastantes recreadas con una gran libertad documental, de una forma directa y deletreando cada una de las situaciones.
“Enemigos Públicos” es una muestra del gran cine de Michael Mann en múltiples aspectos, especialmente en estilo, narrativa, forma de rodar y sentido del ritmo pero una historia plasmada de forma menos plana hubiese hecho de este filme una excelente muestra de cine negro. |