Este drama estadounidense logra ser emotivo, sensible y duro manteniendo un gran equilibrio en su narración y tono que fácilmente hubiesen podido caer en múltiples excesos trágicos y casi teatrales. La naturalidad y realismo que el director Leee Daniels da a sus turbadoras escenas son uno de los pilares de este filme que cuenta con un reparto sorprendentemente perfecto y un magnífico conjunto de actuaciones.
Precious es una joven negra que vive en Harlem, que atiende a la escuela pero tiene graves problemas para leer y escribir, es obesa y espera a su segundo hijo. Su primer hijo vive con ella y su madre y tiene síndrome de Down, viven de la beneficencia del estado pero el infierno que vive Precious viene de sus padres. Su madre la maltrata verbal y físicamente y su padre la viola. La joven es expulsada por quedarse embarazada una segunda vez pero su directora la enrola en una escuela especial donde puede tener alguna oportunidad de conseguir una educación básica.
Sobre el papel, la devastadora vida de vida su protagonista es un drama sin concesiones que unido a otros elementos que se desarrollan en el guión de “Precious” podrían haber resultado en una película que bordease peligrosamente la exageración y dureza dramática. El filme es duro y no cabe duda de que hay personas en lo que se conoce como el primer mundo que tienen la desgracia de ser maltratas y abusadas física y sexualmente por su familia. Pero trasladar tales dramas humanos a un medio como el cine es complicado ya que fácilmente puede parecer artificial, orquestado y desmesurado. Esta película está a punto de caer hacia ese tipo de melodrama en varios momentos pero consigue reponerse gracias a la dirección Lee Daniels y especialmente al reparto. Lee Daniels huye de la plasticidad en sus escenas más duras, narrándolas sin apenas emoción y consiguiendo esos momentos hablen pos sí mismos. Acertadamente reserva imaginación y artificialidad para las secuencias cercanas a un particular realismo mágico, que es donde se necesitan. Pero en donde Daniels ha realizado una excelente labor es en el apartado de dirección actoral. En su primera actuación, Gabourey Sidibe consigue bordar el papel de Precious a pesar de que sea evidente que tiene diez años más de lo que le correspondería según su personaje. Sibide logra transmitir de una forma cada vez más difícil de ver la dureza y el sufrimiento de su personaje sin apenas gestos y a la vez emanar una empatía que es evidente en el resto de personajes pero que fácilmente llega al espectador, sin que aparentemente haya hecho nada para conseguirla. Más conocida por su faceta cómica, Mo’Nique es más que convincente en su papel de madre, al igual que Paula Patton en su rol de maestra. Quienes sorprenden en su faceta actoral es una casi irreconocible Mariah Carey y especialmente Lenny Kravitz en su primer papel cinematográfico.
“Precious” encierra un conjunto de actuaciones de un notable nivel que son lo que le dan a la película realismo, profundidad y corazón, ya que permiten vivir una historia que de otra forma le hubiese faltado fácilmente credibilidad y hubiese abusado en exceso del efecto dramático. |