El realizador François Ozon adapta con mejor tono que guión una farsa que explota con enorme acierto la estética de los años 70 sin llegar a exprimir todo el jugo que el planteamiento ofrece. Cuenta además con Catherine Deneuve y Gerard Depardieu en los roles centrales, ambos siempre una grata presencia en pantalla y aquí la actriz luce especialmente un buen nivel cómico.
Robert Pujol dirige con mano de hierro la empresa familiar que se dedica a fabricar paraguas. Tras ser secuestrado por sus trabajadores en una huelga reclamando mejores condiciones, sufre una crisis y es hospitalizado. Es entonces cuando su mujer, un ama de casa que escribe poesía en su tiempo libre, toma las riendas de la empresa con mejor talante. Las complicaciones llegarán cuando su marido quiera retomar el control y también por parte de un antiguo amante, con influencias en los sindicatos tras haber sido un líder sindical y ahora ocupando un cargo político.
Esta película puede ser un deja vú en varios aspectos de otro título. Al igual que “8 mujeres”, esta es también una adaptación de una obra de teatro por parte del realizador François Ozon cuya acción transcurre décadas atrás, de tono humorístico, con Catherine Deneuve como protagonista y centrada alrededor de las mujeres que forman y rodean a una familia. Pero si en la película de 2002 se empleaba mitad comedia, mitad sátira de enredos en una trama al estilo de Agatha Christie e intercalando números musicales, con “Potiche” Ozon se decanta por completo por la farsa a costa de la estética de los años 70 y de una historia sobre una familia industrial como por ejemplo la vista recientemente en “Yo soy el amor”.
“Potcihe”, que en francés significa literalmente jarrón de estilo asiático y en sentido figurado se utiliza para describir lo que en castellano se conoce como a una ‘mujer florero’, explota perfectamente la ambientación de 1977, tanto en el aspecto de decorados y vestuario como en la forma de narrar la historia, tal y como se deja claro desde un inicio con los títulos de crédito y la primera secuencia. Este es uno de los aspectos más divertidos de la película ya que la historia en sí, se sustenta y tiene algún momento gracioso pero se acaba olvidando incluso antes de que termine el filme.
El guión posee un buen tono pero le falta cierta chispa, a pesar de la teatralidad con la que se ha plasmado. Su exageración formal, estilística e incluso actoral hacen presagiar buenos momentos pero la historia y el diálogo nunca acaban de proporcionarlos.
Quienes realmente tiene aspecto de estar pasándoselo en grande son los propios actores del filme. Aquí se vuelven a reunir dos grandes del cine francés como son Catherine Deneuve y Gerard Depardieu, quienes tras haber coincido juntos en películas como “El último metro” de François Truffaut ahora se dan cita en comedias como ésta y la próxima entrega de “Astérix y Obélix”. No hay duda de que ambos disfrutan en pantalla y que entre ellos hay una notable química aunque en esta ocasión Denueve roba cada escena en la que aparece con una gran facilidad. El nivel actoral en conjunto está a una gran altura, tanto los secundarios Fabrice Luchini como patriarca, Jérémie Renier como su hijo y Karin Viard en el papel de secretaria son un buen divertimento.
Los actores “Potiche” saben desenvolverse en la comedia perfectamente y esta película entretiene en todo momento aunque más por su aspecto que su contenido real, ya que siempre deja la sensación de que debería ser más divertida de lo que realmente acaba entregando. |