Con un pronunciado aroma de película independiente a pesar de sus conocidos actores, este filme sigue a un grupo de personajes en su vida normal con cierta inteligencia pero sin llegar nunca a un destino claro. Siempre sabe mantener su interés pero acaba abusando de cierta complacencia y facilidad. A pesar de ellos, su reparto formado por Rebecca Hall, Catherine Keener, Amanda Peet y Oliver Platt saben dar un aporte extra de solidez al filme.
En Nueva York, un matrimonio que se dedica a comprar los muebles de pisos cuando estos son vaciados por el fallecimiento de una persona y venderlos en su tienda de diseño entabla relación con las dos nietas de su anciana vecina. Ambas son completamente opuestas, una dedica su vida a cuidar de su malhumorada abuela y trabaja en un hospital y la otra es completamente egocéntrica y trabaja en un salón de belleza.
Con un estilo que recuerda al cine independiente de mediados de los noventa, la directora Nicole Holofcener (“Amigos con dinero”, “Lovely & Amazing”) firma también un guión que tiene como gran virtud la creación d personajes con varias dimensiones, alejados de la total planitud de muchas películas, y, a pesar de sus excentricidades como individuos, desarrolla una historia dentro de la cotidianeidad de sus vidas. Dentro de esta intención, la realizadora se mueve entre la sutilezas de sus personajes y la necesidad de telegrafiar otras sensaciones y finalmente se pierde en el tono de su último tramo en el que trata con excesiva benevolencia a sus personajes y apuesta por un mensaje en apariencia moralizador pero confuso dadas las premisas. La película contiene ideas extremadamente interesantes, como la superficialidad que dan las relaciones en donde también hay intereses monetarios y la frialdad que este proporciona en vistas al beneficio que se puede sacar de la muerte de alguien o la necesidad de justificar moralmente el beneficio propio, pero al mismo tiempo mueve a los personajes con cierto infantilismo. Al final, cuando tiene que llegar la conclusión ética y moral, representada por los distintos personajes, esta se diluye en la corrección.
La película se encuentra protagonizada por Catherine Keener (“El Solista”, “Synecdoche New York”), casi siempre presente en las películas de Holofcener y una garantía interpretativa, Amanda Peet (“2012”, “What doesn´t Kill You”), quien tiene uno de los personajes mejores construidos, Rebecca Hall (“El retrato de Dorian Gray”, “Vicky Cristina Barcelona”), quien solo parece conseguir papeles de personajes apagados y Oliver Platt (“2012”, “La cosecha de Hielo”), quien siempre parece algo perdido en su rol.
“Please give” es una película que, apoyándose en su gran reparto, apuesta por un cine inteligente y humano, con historias que contar y algo que decir. No acaba de conseguirlo con gran éxito pero, a pesar de ello, contiene destacables elementos y un tipo de cine que debería estar más presente. |