A pesar del título en castellano, este filme es un remake y no una precuela en la que por primera vez Freddy Krueger no es tan terrorífico por culpa de una puesta en escena sobreproducida que deja de lado el miedo puro y simple que el personaje puede producir. Con unos actores adolescentes puestos simplemente para hacer bulto, es destacable la notable elección de Jackie Earle Haley en el papel central.
Un grupo de adolescentes de un pueblo de Estados Unidos empieza a morir de forma misteriosa. Sus muertes están ligadas a una serie de pesadillas que tienen en las que son atacados por un escalofriante personajes con un guante de cuchillas y que responde al nombre de Freddy Krueger. A pesar de que intentan no caer dormidos, Freddy siempre llega a ello y mientras mueren uno tras otro, intentan encontrar el motivo por el cual va tras ellos con la esperanza de poder pararle.
Cualquiera que haya pasado alguna noche de miedo con la primera parte de “Pesadilla en Elm Street” de Wes Craven o alguna de sus seis siguientes partes puede fácilmente tener grandes expectativas por este remake, rehacer el terror de Freddy pero con un presupuesto mayor que permita escenas más impactantes y realistas. Esta película dirigida por el realizador de videos musicales Samuel Bayer no es lamentablemente la respuesta esperada ya que a pesar de la evidente mejoría en los efectos digitales, este Freddy Krueger no produce terror. Asesina adolescentes uno tras otro, sigue teniendo sus cuchillas afiladas y mantiene un negro sentido del humor pero en su afán de perder el aroma de bajo presupuesto de su antecesora y de resultar espectacular, este filme no deja esos segundos de calma con el guante de chirriando, el eco de la canción, la espera. Esta “Pesadilla en Elm Street” está hecha como un thriller de acción con mucha sangre y un mal guión en vez de una película de terror. El gran acierto del filme es la contratación del actor Jackie Earle Haley (“Escudo Humano”, “Watchmen”) para retomar el mítico personaje de Robert Englund, un notable actor que además tiene una presencia que provoca escalofríos. La película además cuenta con unos competentes jóvenes actores como Kyle Gallner, Rooney Mara, Katie Cassidy y Thomas Dekker, a los que se les trata más como maniquíes para ser degollados y que podrían haber aportado mucho más a sus personajes.
A pesar del potencial actoral, superior al original de 1984 pese a contar con Robert Englund y con el primer papel interpretativo de Johnny Depp, esta reimaginación de un clásico del cine de terror está hecha sin personalidad y con unos notables medios aplicados de forma automática, consiguiendo ser superior técnicamente a su modelo pero excesivamente más plana y carente tensión y atractivo. |