Rod Lurie adapta fielmente el clásico de Peckinpah de 1971 en el que se creaba una inquietante historia sobre la violencia sin lograr en su nueva versión el impacto que logró su predecesora ni pudiendo justificar el motivo por el cual se ha realizado un remake que realmente poco tiene que decir. Hecho sin embargo con solidez y un notable plantel de actores, difícilmente se recordará dentro de unos años que "Perros de Paja" tuvo un remake.
Sinopsis: Un guionista de Los Ángeles se muda junto con su mujer actriz al pueblo natal de ella ubicado en el sur de Estados Unidos. El pueblo tiene sus propias tensiones y dinámica, creándose una hostilidad creciente entre la pareja y un grupo de los trabajadores locales que, al ir creciendo, se va convirtiendo en una amenaza real.
Para muchos "Perros de paja" de 1971 es la mejor película del director Sam Peckinpah pero además fue en su momento objeto de gran controversia y discusión. Aparte de ser censurada, la escena central de la violación fue atacada por misógina y por la ambigüedad de la actitud de la protagonista del filme. La cinta además se leyó como una apología de la violencia y de las actitudes de vigilante por una parte del público y por otro sector como un alegato justo en favor de lo contrario. Peckipah afirmó que la película era una exploración de la violencia y de cómo se construía a través de la incomunicación entre las personas, siendo David, personaje interpretado por Dustin Hoffman, el verdadero villano de la historia ya que de forma deliberada e inconsciente provocaba la violencia hasta su explosiva secuencia final en la que finalmente es él mismo.
De lo que no hay duda es que el film de 1971 era una disección de la violencia que difícilmente podía dejar indiferente a nadie. Gus Van Sant demostró en 1998 con su remake de "Psicosis" que aunque se copie un clásico plano a plano, éste puede resultar carente de alma y sentido. Algo parecido le sucede a esta versión dirigida por Rod Lurie. El guión presentado respeta completamente la historia del filme en el que se basa, habiendo sólo cambios de contextualización que no resultan importantes. Los elementos clave de la trama se suceden de igual forma y con similar estilo y, a pesar de todo ello, a la película parece faltarle realmente una razón de ser.
Superficialmente ésta es una fotocopia de igual calidad a la cinta original pero le falta el corte profundo con bisturí que provocaba la descensión a los infiernos de Dustin Hoffman y Susan George. También es cierto que en los últimos años los espectadores cada vez nos hemos vuelto más insensibles a este tipo de violencia, siendo necesarios extremos como los creados por Michael Haneke en sus dos "Funny Games" para conseguir crear un impacto en la audiencia. Aun así, el terror psicológico que presenta esta versión moderna de "Perros de paja" es poco inquietante y su uso de la violencia es plano.
Ello no quiere decir que sea un mal filme. Está competentemente realizado, tiene una aceptable tensión y su historia, si no se conoce, crea la suficiente ansiedad para mantener la atención de quien la está viendo. Además tiene un sólido grupo interpretativo, con un James Marsden ahora reconvertido a escritor en vez de matemático, una Kate Bosworth más activa que su versión femenina de 1971 y unos inquietantes Alexander Skarsgård y James Woods.
Todos ellos son perfectamente sólidos y llevan sin problemas la historia pero ninguno de sus personajes parece ir psicológicamente mucho más allá aparte de lo que se muestra de forma superficial. Estos "Perros de paja" se ven con cierta angustia en todo momento a pesar de su aire más comercial pero si años después la película de Peckinpah sigue dando que hablar, esta nueva versión no aporta nada nuevo más que una reivindicación de un clásico que logró mucho más que su versión moderna. |