Con un diálogo rápido, mordaz y con chispa, esta película de cine independiente consigue ser un divertimento con encanto, agudo y con corazón durante gran parte de su metraje. Lamentablemente el final no está a la altura del desarrollo del resto del filme y apaga una buena parte del tono conseguido.
Michael, por la mañana del día en el que cumple treinta y siete años, recibe una llamada de su hermano Tobey pidiéndole que le acompañe a varios sitios en coche. Michael cambia sus planes para acomodar a su hermano, quien acaba de salir de un centro de rehabilitación, y a pesar de que mantienen una relación complicada, accede a llevarle de sitio en sitio sin saber el propósito. Entre encuentros con extraños personajes y recorriendo diferentes barrios de Los Ángeles, ambos hablan, se pelean y van viendo que no son tan diferentes.
El director y guionista Matt Bissonnette construye en “Passenger Side” una road movie que sigue varios de los recursos típicos en este tipo de cintas: mucho diálogo, encuentro con personajes variopintos, una notable banda sonora y una historia de redescubrimiento. Estos cánones del género no están desaprovechados en este relato de reencuentro entre dos hermanos pero por lo que destaca esta película es por el ingenio y vivacidad de su diálogo, que también sabe siempre mantener un poso justo y necesario de carga dramática. Esta gran cualidad de su guión y que sustenta toda la película contrasta con su conclusión, la cual encaja con el desarrollo que el filme había tenido pero que chirría por todas partes. A pesar de esta bajada de calidad en la más que destacable escritura del guión, “Passenger Side” no deja nunca de tener algo especial. La confianza y naturalidad que los dos actores principales Adam Scott y Joel Bissonnette muestran en la pantalla ayudan a darle a la relación entre sus personajes la familiaridad y el bagaje sentimental que contiene una relación como la que mantienen. “Passenger Side” no reinventa un género, pero es una notable ejemplo de los filmes de viajes por carretera que se basan prácticamente en conversaciones, y cada vez parece más difícil ver película con diálogos y relaciones entre personajes escritos con inteligencia. |