Sin abusar de la cada vez mas estándar estructura de historias de diferentes personajes que se cruzan, el realizador Cedric Klapisch confecciona una amable película dramática que sirve además como perfecta carta de aprecio a la ciudad de Paris. Su reparto entiende y proyecta el nostálgico y afectivo tono que quiere imprimir su director al filme, protagonizado por los siempre notables Romain Duris y Juliette Binoche y acompañados de grandes secundarios.
Pierre es un bailarín de treinta y tantos años cuyo pronóstico médico no es esperanzador. A menos que se consiga un transplante de corazón, le queda poco tiempo de vida. Tiene que dejar sus actividades, guardar reposo y, para ayudarle, su hermana junto con sus dos niños pequeños se van a vivir con él. Al mismo tiempo se cuentan otras historias, como la de un prestigioso historiador y su atracción por una estudiante, su hermano y un carnicero por el que la hermana de Pierre siente una atracción.
Ocasionalmente aparecen películas en las que resulta evidente el cariño y aprecio que un director siente por la ciudad que está retratando. El director francés Cedric Klapisch, responsable de “Las muñecas rusas” entre otros títulos, intenta abarcar todos los sentimientos que la ciudad provoca y transmitirlos a través de cada uno de sus personajes. La esencia de París está en el filme, y la imposible tarea de capturar una ciudad es un notable intento fallido en este filme.
La oscuridad, suciedad o problemas de la ciudad de Paris no están prácticamente presentes en esta película. Todos los problemas que presenta este filme nacen de la propia insatisfacción de los personajes, no de la propia ciudad. Esta visión simplificada achacable al enamoramiento de su director por París hace que el filme sea sesgado pero no por ello menos disfrutable.
La película emplea a diferentes personajes para su retrato. Afortunadamente no utiliza la cada vez mas común formula de hacer que sus vidas interseccionen de forma obligada y artificial. Su personaje principal es forzado a detener su vida y como consecuencia de ello, pasa numerosas horas en el balcón observando la calle y la vida que discurre en ella. Y al igual que él, el director del filme hace que observemos a los diferentes personajes que se pueden ver desde el balcón.
Como es normal en este tipo de cintas de múltiples historias y personajes, hay algunas más originales y logradas que otras. Pero lo que sí tienen todas es el tono y la atmósfera amable y afectiva con la que el director quiere mostrar la ciudad de París. Todos los personajes son en fondo empáticos, con lo que las historias que representan también provocan la misma sensación.
El filme se encuentra protagonizado Romain Duris (“De latir mi corazón se ha parado”, “Los seductores”), un excelente actor que sabe perfectamente como darle el toque melancólico, contemplativo pero vital que el filme y su director pide a un personaje afectado por un futuro altamente incierto. Se encuentra acompañado por Juliette Binoche (“Copia certificada”, “Cache”), quien vuelve a demostrar sus amplios recursos y naturalidad con cualquier tipo de personaje. La película cuenta además con destacables actores en los diferentes roles secundarios, como Mélanie Laurent, Albert Dupontel y Fabrice Luchini.
“París” no exige mucho de sus actores ya que ni aboga por el dama ni por un despliegue emotivo, es simplemente un conjunto de vidas unidas en un barrio que sirven de espejo del ambiente, la atmósfera y visión que su director tiene de la ciudad, hecho con sensibilidad y afecto. |