Con un humor blanco aunque llegando a ridiculizar a su personaje principal, esta comedia combina momentos de chispa con otros de un humor excesivamente fácil, sin que por ello el entretenimiento que proporciona decaiga en exceso en ningún estadio de la película.
En Bilbao, un joven que no tiene mucho éxito con el sexo femenino conoce a una chica argentina por la que siente una atracción inmediata. Ambos conectan rápidamente, pero ella sólo ve en él a un buen amigo. Con paciencia, el joven soporta todas las concesiones y las humillaciones autoimpuestas que realiza para agradarla y hacerla feliz, con la esperanza de que ella finalmente vea que están hechos el uno para el otro.
“Pagafantas” es una de estas comedias divertidas, que entretienen durante su hora y media pero que son altamente olvidables. Apuesta por un humor no escatológico y cercano a ser políticamente correcto, algo cada vez menos común en las comedias actuales, pero esto no quita que, a veces con inteligencia y otra burdamente, se ría sin límites de su protagonista. La película tiene ritmo, dinamismo y, sorprendentemente para un filme de este género, lleva hasta las últimas consecuencias su coherencia narrativa. La manteiene durante todo el metraje y el filme concluye con un tramo final cargado de humor negro y consecuente con el planteamiento de la película. Esta comedia también tiene la virtud de combinar gags visuales con diálogos absurdos, pero siempre ensalzando los momentos cómicos provocados por el argumento del propio guión, sin que éste sea nunca demasiado forzado. “Pagafantas” consigue fácilmente su objetivo, entretener y hacer reír sin tener mayores pretensiones. |