La artista Sam Taylor-Wood dirige en su ópera prima un biopic sobre la adolescencia de John Lennon de corte dramático más que correcto pero carente de personalidad. Perfectamente ambientado, se nutre de la energía de sus actores y de la historia real de los nombres propios de Lennon y MacCartney sin que la directora haya querido arriesgar en ningún aspecto, quedando el filme excesivamente formal y falto de alma.
John Lennon vive con su estricta tía y tu tío en Liverpool. Es un adolescente rebelde, curioso y energético marcado por la ausencia de su madre que le abandono cuando tenía cinco años. Cuando su tío muere repentinamente, ella reaparece en el funeral. A Lennon no le es difícil encontrarla ya que sin que él tuviera noticias, ha vivido todos estos años cerca de la casa de sus tíos. El reencuentro entre madre e hijo le proporciona al joven una puerta a un hogar donde imperan la libertad, la música y el arte a pesar de la desconfianza de su tía que es quien le ha criado todos estos años y de las heridas del pasado.
Basándose en las memorias escritas por la hermana de John Lennon, Julia Baird, Sam Taylor-Wood aparca su carrera como artista conceptual y dirige su primera película. El acercarse a grandes iconos de la historia o de la cultura nunca es una labor fácil, siendo especialmente difícil encontrar un equilibrio entre la dramatización, la vida real de la persona y el mito. La directora logra un conseguido tono en este aspecto, presentando una historia humana que transmite perfectamente el trauma y las carencias que podrían dejar en cualquier persona, únicamente sucede que en “Nowhere Boy” esta persona es John Lennon y es, dentro de unos límites, es una historia verídica. El problema de la película es que no está a la altura de las expectaciones que crea. La elección de Sam Taylor-Wood como directora hace esperar un filme con un aspecto visual propio y con algo de originalidad, y una puesta en escena de cierta innovación. Taylor-Wood reconstruye la época perfectamente y rueda con un gran profesionalismo, pero siempre le da un estilo excesivamente conservador y un aire de película de encargo. Otra de las expectativas que crea es ver a lennon reencarnado en la gran pantalla y asistir al nacimiento de los Beatles. Para encarnar a Lennon la directora escogió al joven Aaron Johnson físicamente demasiado opuesto a la imagen que se tiene del Lennon real. Johnson es atractivo, atlético, energético, demasiado mayor para ser adolescente y además demuestra ser buen actor, con lo que su elección es como mínimo curiosa. Su pasión, talento, atractivo físico y energía deben haber pesado más que su parecido con Lennon. Del resto de elenco de actores destaca como es habitual Kristin Scott Thomas en el papel de la tía de Lennon, Mimi Smith.
“Nowhere Boy” es un interesante drama, que hubiese funcionado mejor si no hubiese estado marcado por el nombre de Lennon por ser un icono y distrae de la historia humana que presenta ni tampoco por el de Taylor-Wood, ya que no aporta nada nuevo más que constatar que puede dirigir una película como cualquier otro director. |