Lo que podía haber sido una ácida e inteligente crítica acaba siendo completamente descompensada y perdiendo su propósito a mitad de metraje. Sin saber qué dirección tomar, el director Henry Bean entrega un filme que provoca las mismas sensaciones que su tema y se asiste a un espectáculo de ruido de ideas sin evolucionar ni organizar que únicamente aparenta tener más solidez de la que tiene gracias a la presencia de Tim Robbins y William Hurt.
David Owen vive en Nueva York con su mujer y su hija pequeña pero su intento de vivir en paz es destruido por el constante ruido de la ciudad. Alarmas de coche, sirenas y otras fuentes de ruido hacen que no pueda soportarlo más y explote, decidiendo actuar por su cuenta. Tras unos fallidos intentos que le llevan ante el juez, adopta la figura de “El rectificador”, un vigilante nocturno que desarma las alarmas de los coches y demás evitando ser capturado. Pero una joven con aspiraciones periodísticas consigue averiguar su identidad y encontrarle.
El directot Henry Bean presentó una compleja cinta en su primera película “El creyente” (2001). Posteriormente ha sido responsable de firmar uno de los peores guiones de la historia “Instinto básico 2” y con “Sobrepasando el límite” vuelve finalmente a escribir y dirigir una película, su segunda y tras siete años después de rodar su ópera prima. Este filme tiene en su centro una idea original y con la posibilidad de ser una notable comedia negra, pero Henry Bean parece no saber qué hacer con ella y la desarrolla de forma torpe y confusa. Lleva al personaje por un camino que poco interés tiene y suple la falta de ritmo y evolución con la introducción de elementos que poco ayudan a crear una acción y un tono ácido, como la crisis matrimonial, el affair o la figura de la joven rusa, que no parece tener ninguna función más que llenar minutos de pantalla. El director nunca sabe darle la energía necesaria tanto a la película como al personaje central y todo acaba quedando blando, sin mayor interés que el interés inicial que la idea ha despertado y con demasiados momentos en los que la falta o la confusión para elaborar ideas resulta demasiado ruidosa. La película cuenta con un reparto mil veces mejor que su guión y es lo que permite quela historia que narra el director parezca ser de mayor calidad de la que realmente tiene. Tim Robbins lleva tiempo no destacando pero siempre es un actor con recursos y solidez, que se encuentra perfectamente acompañado por Bridget Moynahan y William Hurt, quien siempre es una grata presencia a pesar de tener un papel que le exige poco.
“Sobrepasando el límite” cuenta con el peso de sus destacado actores y con una idea que podría haber resultado en algo interesante, entretenido y cargado de humor negro, pero el director Henry Bean se pierde en el desarrollo su planteamiento en pequeños dramas familiares y otros elementos que no aportan nada que mayor confusión a una historia que nunca supo cómo hacer avanzar. |