A pesar de que ser una correcta actualización de un título de los ochenta, esta película de miedo ni asista ni divierte todo lo que podría haberlo hecho, siendo un ocasional entretenimiento de buen aspecto y producción al que le falta un mejor pulso en la dirección y bastante más chispa. Anton Yelchin y Colin Farrell encabezan sólidamente el reparto.
Sinopsis: Tras las afirmaciones de un amigo suyo, Charlie empieza a sospechar que su vecino es realmente un vampiro responsable de las últimas desapariciones ocurridas en su barrio residencial a las afueras de Las Vegas. Para ayudarle, Charlie recurre a un mago del espectáculo, quien afirma tener experiencia con los vampiros.
Esta película forma parte de lo que se podría ya considerar como una de las tradiciones más importantes en Hollywood, la de realizar remakes. En este caso se adapta el primer título de Tom Holland, posteriormente más conocido gracias a "El muñeco diabólico. Su ópera prima "Noche de miedo" fue una película de terror ochentero modernizando la mitología de los vampiros, un filme sólido, entretenido y ameno que ha llegado a convertirse en un título de culto que lamentablemente no ha soportado con demasiada buena forma el paso de los años.
Veinticinco años después llega su versión moderna basada en una historia del propio Tom Holland y de la mano del director Greig Gillespie, capaz de demostrar lo mejor y peor que puede proporcionar su cine mediante sus únicos dos títulos anteriores, la infravalorada "Lars y una chica de verdad" y la carente de gracia "Cuestión de pelotas". Su mayor acierto como director es conseguir mantener el mismo tono que su predecesora, siendo este un filme de terror que siempre se encuentra en la frontera de la comedia.
En muchos aspectos, esta no es una cinta particularmente original ni tan siquiera en sus mejores momentos. La mejor escena, la persecución en coche, es una simple copia de Alfonso Cuarón y el momento más geek es el cameo del protagonista de la versión de 1985. El resto, se mueve entre la monotonía y la competencia sin demasiados aspavientos.
Técnicamente la película es correcta a pesar de tener un uso del 3-D tan superfluo como olvidable, la historia está lo suficientemente bien escrita como para aguantar hora y tres cuartos de metraje y esporádicamente tiene algún momento que hace que por fin el filme va a despegar. Nunca acaba de coger su propio ritmo ni tener la chispa que a momentos parece que puede tener pero aún así "Noche de miedo" hace ciertas cosas bien.
Es de destacar el estilo del filme, principalmente gracias a la fotografía, sabiendo darle una interesante atmósfera a una historia que sabe que juega con clichés. El uso de obviedades del género están tratados con cierta ironía, algo bienvenido aunque podría haber sido más abundante y el uso de sangre, miedo y cierto humor funciona.
Otro de los aspectos a destacar es el reparto. a pesar de que con 22 años el actor Anton Yelchin ("Star Trek", "Terminator Salvation") tiene dificultades para pasar como estudiante de instituto, cada vez resulta un intérprete más prometedor. El protagonismo lo comparte con Colin Farrell ("Ondine", "Escondidos en Brujas"), siempre una extraña garantía. Ambos resultan perfectos para sus roles y se encuentran acompañados por un divertido David Tennant y una desaprovechada Tonni Collette.
Cuando aparecen los títulos de crédito, la película entra directamente en el compartimento de algo fácilmente a olvidar sin que nada importante se pierda, ya que a pesar de tener algún buen momento y un buen aspecto, no acaba de entretener todo lo que debería por mucho que parezca que está a punto de lograrlo. |