Con una apariencia marcada por su bajo presupuesto, esta mezcla de thriller con comedia muy negra crea de de forma interesante una atmósfera única aunque artificial y cuenta una historia de forma descompensada. La película siempre es interesante, los personajes están bien construidos y actuados pero el filme nunca genera la tensión que debería por culpa de una narración que se mueve a saltos y una historia algo incoherente.
Dos pasajeros y el revisor de un tren nocturno descubren que otro pasajero ha fallecido en su cabina. El muerto llevaba consigo una caja con diamantes y los tres confabulan para quedarse con las preciadas piedras y hacer ver que el fallecido nunca subió al tren. Para ello deciden tirarlo por la ventana a un rio por el que van a cruzar pero a medida que varias dificultades van surgiendo en la consecución de su plan, la desconfianza entre ellos va aumentando.
El aquí director y guionista Brian King ya apuntó buenas maneras con su anterior guión “Chypher” (2002) y en esta, su primera película como director, vuelve a entregar una historia con un giro lleno de originalidad y misterio. El guión construye perfectamente a los personajes y los sitúa rápidamente en la acción. La historia en sí relativamente sencilla y encerrada, pero King sabe desarrollarla de una forma que siempre mantiene su interés a pesar de que carezca de fluidez y esté más concebida como episodios puntuales que van sucediendo más que como una acción continua. A estos movimientos que en algunos casos son demasiados bruscos se une una tendencia a forzar ciertas acciones y reacciones, llevándolo a momentos de dudosa coherencia, que no quiere decir que sean incongruentes. En su faceta como director es evidente que no pudo contar con un presupuesto que le permitiese rodar en escenarios reales y con grandes recursos, recurriendo a muchas secuencias y fondos generados por ordenador. Esto le da al filme una apariencia de artificialidad y falsedad, algo que podría ser extremadamente negativo pero que Brian King emplea con inteligencia para crear una atmosfera que va acorde con la película y saca el mayor partido posible del impedimento económico que tiene. A pesar de todos los esfuerzos en varias secuencias la apariencia de dibujo animado es exagerada para el bien de la propia película. Con lo que sí cuenta el filme es con tres actores conocidos que sustentan perfectamente la película. Danny Glover es siempre una presencia agradable a pesar de que su actuación caiga en la monotonía, Steve Zahn da un nuevo paso demostrando que es capaz y Leelee Sobieski no sólo tiene el personaje más interesante sino que es la que más aporta al filme.
“Night Train” es una película que por suerte cuenta con un trío actoral que le da cierta entereza, compensando ligeramente los momentos bajos que tiene el guión de Brian King, quien deja claro que puede entregar un cine interesante si cuenta con el material y los recursos adecuados, algo que no se da completamente en este caso. |