Un Paul Newman de 60 años vuelve a recordarnos que no sólo fue un mito, también fue uno de los más grandes actores que ha habido. Aunque él es el alma central de esta película, su medida actuación permite que el resto de virtudes que tiene este filme sean visibles.
Sully, interpretado por Paul Newman, es un hombre que trabaja en la construcción y que siempre ha huido de una vida en la que hubiese responsabilidades. Con la llegada a la ciudad en donde vive tanto de su hijo y como su nieto, a los que apenas conoce, la película nos muestra un trozo de su vida cotidiana y su reacción. Sully vuelve a examinar sus elecciones vitales, o mejor dicho, éstas le analizan a él.
Uno de los grandes aciertos de la película es que huye de todo dramatismo innecesario. Siempre respeta al personaje y sus acciones son consecuentes. “Nobody’s fool” es una película sencilla en donde la acción sucede con una gran naturalidad. Las situaciones nunca son forzadas, el diálogo es agudo, los silencios son igualmemente importantes y lo único reprochable es que en algunas secuencias falta un mayor componente dramático. Aun así, es un entretenimiento de gran calidad. Siendo el último papel de Jessica Tandy antes de fallecer, esta película fue una más que distinguida despedida.
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