La segunda parte de la saga “Crepúsculo” acentúa los defectos que tenía su primera entrega y además presenta una historia que provoca aburrimiento y que no parece tener muy claro qué dirección tomar. La mayoría del reparto repite sin que el conjunto de actuaciones presente una mejoría con las actuaciones. Tanto los actores, la historia y el estilo con el que se desarrolla esta saga presenta ya grandes signos de fatiga en su segunda parte.
Mientras Bella se acaba de recuperar del ataque de los vampiros, ella y Edward viven en aparente felicidad. Pero un incidente menor con la familia Cullen así como el hecho de que ya llevan demasiado tiempo en el pueblo, Edward y su familia deciden abandonar Folks por el bienestar de Bella. Deprimida y con el corazón roto, Bella no puede olvidar Edward y únicamente tiene recupera cierto interés en hacer cosas gracias a Jacob Black, quien esconde su propio destino y secreto.
Tras el fenómeno que supuso “Crepúsculo”, su esperada segunda parte contentará a sus más fervientes fans pero evidencia las carencias del concepto de la saga y consigue perder cualquier interés que su primera parte hubiese podido crear. Si en su primera parte se maltrataba la figura y las normas del género de los vampiros pero como mínimo creaba una trama juvenil con cierto atractivo, en esta segunda parte la historia escrita por Stephenie Meyer llena minutos en pantalla sin aparente sentido. “Luna nueva” no es únicamente lenta sino que además es aburrida. La química que pudiesen tener los dos protagonistas desaparece ya que no el interpretado por Robert Pattinson desaparece de escena sin justificación y bajo el pretexto de una línea argumental realmente carente de sentido. Para llenar el vacío del personaje más interesante, la saga decide introducir otro mito del género fantástico y destrozar su universo. Tras los vampiros llegan los hombres lobo, quienes mutan a voluntad, son conscientes cuando se transforman, les gusta cazar vampiros y enamorarse de las chichas que se enamoran de vampiros. Si la serie de películas sigue así, el próximo en sufrir el mal uso por parte de “Crepúsculo” va a ser el monstruo de Frankenstein. El mayor problema de esta película es su guión, que se encuentra atado por la trama de los libros que en su condensación en la gran pantalla resulta ya exagerado y aburrido. Los actores y especialmente su protagonista Kristen Stewart tampoco ayudan a levantar el bajo tono de la película, resultando carentes de chispa y vida y entregando unas actuaciones acartonadas, estáticas y monótonas. Incluso los propios actores parecen cansados de intentar interpretar a unos personajes demasiado planos pero que eran mínimamente suficientes en la primera entrega y en esta segunda evidencian una falta de recorrido abismal.
“Luna Nueva” se beneficia del limitado legado de su primera parte y de la curiosidad de ver lo que le sucede a sus personajes pero rápidamente se demuestra como un mal filme que hace de puente entre el inicio y el final de la saga, resultando anodino, insulso y carente de un mínimo de energía. |