Tras ocho años, Peter Mullan vuelve a sentarse en la silla de director y presenta un drama de gran fuerza y peso, mostrando una realidad social que es plasmada en la pantalla no únicamente con realismo sino de una forma absorbente. El propio realizador aparece en un rol pero el protagonismo recae en un grupo de jóvenes intérpretes que hacen que este filme parezca más un documental que una pieza de ficción.
John McGill es un inteligente joven que atiende a una escuela de Glasgow durante los años 70. Dentro de una familia con pocos recursos y con un padre alcohólico, vive rodeado de compañeros que respetan más una cicatriz hecha por un cuchillo que una buena nota escolar. Acosado en su instituto y a la sombra de un hermano mayor respetado por su violencia, John inicia su descenso desde ser un estudiante brillante a convertirse un joven más de las calles de su ciudad.
El cine inglés nunca ha tenido miedo en analizar a su sociedad y diseccionarla. Marcada especialmente por grandes diferencias en clases sociales, económicas y con un nivel de violencia palpable, una multitud de películas británicas han puesto de manifiesto los lados menos agradables de esta sociedad, le han dado protagonismo y periódicamente surgen más títulos que se adentran sin contemplaciones en lo más oscuro que Inglaterra y su sistema tienen que ofrecer. Semejante labor crítica y de análisis por parte de la industria cinematográfica es poco común en otros países y en el Reino Unido ello ha generado no únicamente impactantes filmes sino también títulos de notable calidad. Títulos como “Fish Tank”, “This is England”, “Rise of a Footsoldier” o incluso “Harry Brown” son los primeros que pueden venir a la memoria pero hay una extensa lista. Peter Mullan, conocido especialmente por su faceta como actor pero quien despuntó como director con su anterior filme “Las hermanas de la Magdalena”, regresa a su Escocia natal y muestra la educación recibida tanto en sus escuelas como en sus calles durante los años 70, un absorbente retrato social confeccionado por una persona que demuestra tener el mismo gran talento a un lado de la cámara que al otro.
El centro de “Neds” es el sistema de clases que viene condicionado por el sistema educativo que muestra el filme, algo que sigue siendo una realidad más de treinta años después. Peter Mullan ubica el filme en la década de los 70 cuando él iba a la escuela, siendo éste un filme personal aunque no necesariamente autobiográfico, aunque lo que la película presenta es igualmente tan válido entonces como ahora. “Neds” es una película con especial impacto para el público inglés, aunque para otros países lo que expone puede estar bastante alejado de su propia realidad y parecer excesivamente exagerado.
Cierto es que, en su tramo final, el guión parece tomar unos giros algo extremos y desmesurados pero ello no resta valor a todo lo que ha construido Peter Mullan hasta el momento. “Neds” no es solo una historia social de gran fuerza, también es un filme perfectamente confeccionado cinematográficamente. Contiene una notable tensión, una verídica atmósfera y un trabajo actoral de gran realismo.
Las mayoría de los roles principales están copados por intérpretes sin experiencia, quienes se desenvuelven con total verosimilitud en un tipo de personajes en los que parecen haber estado viviendo durante años. El propio Peter Mullan se reserva un pequeño e importante papel, demostrando una vez más todo lo que puede ofrecer como actor.
“Neds”, también llamada “No educados y delincuentes”, resultó la ganadora de la edición del Festival de San Sebastián, algo que puede causar cierta sorpresa al ser un filme completamente centrado en una realidad única y propia como es la sociedad inglesa, pero esta particularidad no desmerece al hecho de que “Neds” es también una gran película. |