Esta comedia ligera de época se mueve entre el humor, la farsa y algún toque de seriedad, aunque parece forzada en algunas de sus partes nunca deja de ser un agradable entretenimiento. A pesar del tono cómico, tiene la gran virtud de no reírse de su componente político y respetar a sus personajes.
En 1814, Napoleón es desterrado a la pequeña isla italiana de Elba. Allí, un joven profesor idealista y profundamente en contra de Napoleón, fantasea con la posibilidad de asesinarlo al considerarlo culpable de las muertes de tantas personas en batallas sólo por su gloria. Al instalarse en la entusiasmada Elba por su llegada, el antiguo emperador pide tener un asistente para que recoja sus pensamientos, le ayude en sus memorias y en organizar su librería. El joven profesor, siendo el candidato ideal, acepta el puesto para poderse acercar a Napoleón.
Esta película emplea casi todas las facetas de la comedia existentes con medida y tacto. Tiene mucho de farsa y de comedia de diálogos, pero también combina momentos de situación con otros gruesos. Pero siempre respeta a sus dos personajes principales, movidos por sus creencias políticas, y utiliza esta fuerza motora para construir la comedia por encima, sin emplearla como herramienta cómica. Esta gran virtud, así como sus mesurados y bien intercalados momentos trágicos, permiten disfrutar de esta película sin pensar que se está viendo un filme burdo y vulgar. Al contrario, aparte de algún exceso ocasional en unas pocas situaciones, la parte cómica y su tono ligero y de buen corazón están bien conseguidos. En cambio, el desarrollo del guión es poco fluido y en varias partes, la acción avanza de forma forzada y artificial. El filme sabe aprovechar pero no explotar completamente el potencial que podría proporcionar el actor Daniel Auteuil y Monica Bellucci demuestra no estar en sintonía con el tono del resto del filme. Bien filmada y con una cinematografía de calidad, “N Napoleón y yo” es una comedia divertida aunque no excesivamente cómica, hecha con mayor inteligencia que lo que este género maltratado acostumbra a tener. |