Con unas destacables atmósfera y belleza visual, Katsuhiro Otomo dirige esta adaptación actores reales del manga que lleva el mismo título, con estilo pero sin pulso. Con un lánguido ritmo, un excesivo metraje, únicamente los conocedores del material original podrán entender todo lo que ven en pantalla y extraer una historia completamente coherente y entendible que siempre parece prometer mucho más de lo que entrega.
En unos remotos parajes del Japón de principios del siglo pasado, un Mushishi, un tipo de doctor místico que puede ver y comprende a unas criaturas conocidas como Mushi, llega a un pequeño poblado, empleando sus conocimientos para ayudar a la gente por los efectos que crean estos misteriosos y casi mágicos seres que viven en nuestro mundo pero que poca gente puede ver. Se comportan más como insectos o pequeñas fuerzas sin consciencia y pueden causar graves enfermedades a las personas que entran en contacto con ellos.
La adaptación de este conocido cómic japonés de Yuki Urushibara, que posteriormente se convirtió en una serie de televisión, tiene como gran atractivo y reclamo el nombre propio de la persona que lo ha llevado a la gran pantalla y rodado su adaptación con actores reales. Katsuhiro Otomo es tan respetado como venerado dentro del mundo del manga, especialmente por su cómic “Akira” y la película de animación que generó y que el propio Otomo dirigió. También rodó el anime de otro clásico del manga, “Steamboy”. “Mushishi” es una adaptación de un medio que su director conoce a la perfección y uno de los elementos que más sorprenden es el cambio de estilo que emplea. El filme intenta desde el primer minuto construir una personal atmósfera, casi mística, marcada por unos paisajes bellamente filmados, silencios y magníficos efectos especiales empleados con sutileza. En ningún momento intenta crear otro tipo de tono y el filme se mantiene siempre fiel a sí mismo, sin emplear un ritmo más acelerado o secuencias de acción, más características en los trabajos anteriores de Otomo. Lamentablemente su búsqueda por esta atmósfera no es completamente exitosa y lleva a la película a tener muchos valles narrativos, en los que su director pierde completamente el pulso y el filme cae en la monotonía. Su extenso metraje acentúa este efecto y que se magnifica por las oscuridades en su trama. Si se desconoce la historia, su personaje central y el universo en el que se mueve antes de empezar el visionado, “Mushishi” puede resultar difícil de comprender. La forma en la que intercala dos historias, la del adulto y la del niño, puede llevar a grandes confusiones y en su tramo final, es fácilmente no entendible lo que sucede. En muchas películas esto es un recurso deliberado, como el final de “2001 Odisea en el espacio”, pero difícilmente esta adaptación de un manga pretende ser un enigma.
El papel central está interpretado por Jo Odagiri, un notable actor visto recientemente en “Air Doll” y que destacó especialmente en “Tenten (Adrift in Tokyo)” y que aquí aporta serenidad y algo de presencia, pero poco margen tiene para más. El reparto lo completan Nao Omori (Ichi en “Ichi the Killer”) y Makiko Esumi.
“Mushishi” es una película que en apariencia puede resultar ser una gran filme y solamente se ven destellos de su notable potencial en momentos aislados. Durante gran parte de sus más de dos horas, sus escenarios y su misticismo no compensan un guión demasiado alejado de la narrativa y una trama cuyo interés por ella se va diluyendo a medida que pasan los minutos. |