El realizador David Fincher vuelve a dirigir magníficamente un oscuro thriller, en esta ocasión un remake de la exitosa primera parte de la triología de Milennium que se muestra completamente absorbente aunque extremadamente parecida a su versión sueca. Daniel Craig aporta su presencia en pantalla y Rooney Mara destaca en su recreación del personaje de Lisbeth Salander.
Sinopsis: Tras perder parte de su credibilidad, el periodista Mikael Blomkvist acepta le encargo de un poderoso empresario ya retirado de investigar la desaparición de su nieta 40 años atrás. Para sus indagaciones recibe la ayuda de una extraña joven, complicada pero brillante.
Cuando ya se podía pensar que ya había pasado, la fiebre de Milennium vuelve a resurgir. La triología creada por el escritor sueco Stieg Larsson, quien falleció sin conocer el éxito han supuesto sus tres novelas de la serie, supuso no sólo récords de ventas mundiales sino que además dio lugar a otra triología que adaptaba cinematográficamente cada libro. El éxito que también tuvieron estas producciones suecas era imposible que pasara desapercibido en Hollywood y poco más de dos años después, el siempre más que interesante director David Fincher presenta la misma historia, la cual ya habrá perdido para muchos la novedad pero que sigue manteniendo un fuerte atractivo.
La adaptación que presenta Fincher se muestra curiosamente más fiel a la novela que la realizada en la Suecia natal de la saga. El guión escrito por Steven Zaillian es más cercano al libro en algunas partes claves de la historia, como en el final, y el escenario en el que transcurre la acción, Fincher no lo lleva a alguna región de Estados Unidos sino que lo mantiene en Suecia. Carteles, nombres y demás están en sueco, siguiendo la apuesta de traslación que, por ejemplo, realizó la BBC británica cuando adaptó la serie de televisión, también originalmente sueca, "Wallander" con Kenneth Branagh.
Para muchos de los millones de personas que han visto la triología primera, la pregunta inevitable es ¿cuál es mejor?. Entre esta versión y su predecesora realmente hay pocas diferencias, tanto de guión, de ambientación, de tono oscuro y de estilo, estando ambas fácilmente al mismo alto nivel y dejando una impresión muy parecida, aunque con diferentes matices. La versión de Fincher no hay duda de que es mucho mejor en el aspecto cinematográfico. La producción es más cuidada, se ve un mayor aplomo en la forma en la que se ha rodado y además David Fincher demuestra manejar la tensión y los tiempos mucho mejor que el realizador Niels Arden Oplev. Esta nueva primera parte de Milennium atrapa desde el primer momento y no baja nunca su ritmo, haciendo que incluso sus dos horas cuarenta de metraje se hagan relativamente cortas. Fincher constata una vez más que es uno o el mejor director de thrillers del panorama actual, pero a pesar de que este nuevo filme tiene una gran fuerza narrativa y nervio no posee el impacto y originalidad de "Seven" o "El club de la lucha".
Fincher realiza una estilización visual y en la forma en la que fluye la trama y la traslada también a los personajes. La versión sueca los presentaba algo más humanizados e incluso dubitativos, dada las situaciones por las que tiene que pasar. Daniel Craig, protagonista de esta nueva versión, obviamente tiene una gran presencia en pantalla pero se desenvuelve con excesiva comodidad y pareciendo demasiado acostumbrado al peligro cuando, al fin y al cabo, aquí es un periodista de ciudad y no James Bond. Algo similar ocurre con los secundarios, como los interpretados por Robin Wright, Stellan Skarsgård o Christopher Plummer y que debido a esta presentación casi de escaparate los convierte en personajes demasiado planos. La actriz Rooney Mara tiene la suerte de poder a interpretar el atractivo personaje de Lisbeth Salander, la altamente inteligente, gótica y emocionalmente compleja investigadora. Parecía que fuese quién fuese la actriz, ésta no podría sobrevivir a la comparación con el magnético trabajo que realizó Noomi Rapace en la triología sueca pero Kate Mara lograr estar a su mismo nivel, una sorpresa que no es tarea fácil.
En esta versión estadounidense de la triología de Milennium casi todos los actores, personajes, trama, giros argumentales y estilo narrativo son comparables punto a punto con su homónima nórdica, nunca siendo la diferencia muy grande pero Fichner tiene un gran pulso detrás de la cámara y se mantiene especialmente fiel al material original, logrando reconstruir un thriller con un gran nervio y mejor empaque a pesar de desvanecerse un punto de verosimilitud al perder el lenguaje sueco original y el tono menos controlado de la cinta de 2008. |