Sin mucha historia que contar, está película tiene algo especial que mostrar y ello es gracias al impresionante trabajo de Michelle Williams encarnado a la mítica Marilyn Monroe, una interpretación no solo completa sino que además recrea la chispa y fascinación que poseía Monroe.
Sinopsis: Colin Clark es un joven que sueña con trabajar dentro del mundo del cine y consigue un trabajo como ayudante en la producción de Laurence Olivier que cuenta con la actriz Marilyn Monroe. Durante el rodaje, Colin entablará una relación con la actriz.
Marilyn Monroe es, medio siglo después de su fallecimiento, un icono cultural que va incluso más allá del mundo cinematográfico. Políticos como los Kennedy, artistas como Andy Warhol , escritores como Arthur Miller y el público en general quedaron seducidos por la actriz y este embrujo no ha disminuido con los años. Su vida fue una de las que para hacer un biopic haría más bien falta varias temporadas de una serie de televisión, pero siempre sería difícil transmitir una esencia completa de una persona tan pública como lo fue Monroe.
"Mi semana con Marilyn" se centra en un periodo corto de la vida de la actriz, narración que se basa en los libros autobiográficos escritos por Colin Clark "El príncipe, la corista y yo". En el fondo ésta es una película pequeña, con una historia también pequeña y una estructura que se ha visto ya muchas veces. En vez de hacer a Marilyn Monroe un personaje verdaderamente principal, se emplea casi como secundario introducido por un joven impresionable. Por ejemplo, la reciente "Orson Welles y yo" y este filme tiene un armazón idéntico.
Este filme sobre la tentación rubia tiene una historia que realmente poco puede ofrecer más que dejar ver quién fue Marilyn Monroe. El filme sabe que ésta es su gran baza y deja espacio tanto al personaje como a la actriz que lo interpreta. Es Michelle Williams quien hace el filme y gracias a ella se asiste a una de la mejores encarnaciones de esta temporada, marcada por biopics como el de "La dama de hierro" o "J. Edgar".
Podría generar algo de escepticismo el hecho de que Michelle Williams fuese Marilyn Monroe pero su labor resulta impresionante. No solo recrea su voz, gestos, forma de andar, le añade además una capa de vulnerabilidad y profundidad que el personaje necesita y además logra transmitir el magnetismo que la propia Marilyn tenía en pantalla. El trabajo de Williams es impresionante y eclipsa al resto de notables compañeros de reparto presentes, con un apreciable Kenneth Branagh como Laurence Olivier, Judi Dench como Sybil Thorndike, Eddie Redmayne como el propio Colin Clark y completado por Emma Watson en un rol secundario.
Pero es sin Michelle Williams que la película se vendría abajo, ya que la dramatización de una parte de su vida puede resultar convencional y limitada, rodada eso sí con una loable ambientación y sabiendo entrar inicialmente de una forma ligera y adentrándose algo más en las sombras de Monroe en su segunda mitad pero no obstante, poca sustancia. Es Michelle Williams quien aporta peso y esencia al filme, encarnado de una forma magnífica, llena de luminosidad pero también de complejidad a la icónica actriz. |