Con una presencia actualmente muy esporádica en la gran pantalla, esta película parece el vehículo perfecto para que Catherine Zeta Jones demuestre que no ha perdido un ápice de su encanto y habilidades, algo que resulta constatable. No obstante, a esta comedia romántica le falta mucha chispa e ingenio, algo que unido a la sosería de su coprotagonista, Justin Bartha, hace que este retorno tenga el mismo y bajo nivel característico de los últimos títulos de la actriz.
Sandy, tras descubrir que su marido le es infiel, abandona su casa en los suburbios y se traslada junto con sus dos hijos a un apartamento en la ciudad. El nuevo piso está justo encima de una cafetería y Sandi entabla amistad con uno de los empleados, Aram. Él es más de diez años menor que ella y también acaba de salir de un matrimonio fallido y su familia cree que está malgastando su vida. Sandy, intentando reincorporarse al mundo laboral, le contrata como canguro de sus hijos y entre ambos empieza a surgir una atracción.
Una de las grandes críticas que tienen las actrices al sistema de Hollywood es que, una vez cruzan la barrera de los cuarenta, no hay papeles interesantes para ellas y el sistema prácticamente las margina. Una de las opciones que se emplea es utilizarlo como baza y ser protagonistas en una historia junto con un hombre mucho más joven, algo que parece ser un recurso de cierto éxito y ocasionalmente está incluido en un guión y en un filme extremadamente notables. Actualmente Courtney Cox lo está haciendo en televisión con la serie cómica “Cougar Town” y Cate Blanchett lo bordó en el drama “Notas de un escándalo”, al igual que Tilda Swinton en “Io sono l’amore”. “Mi segunda vez” es teóricamente perfecto para Catherine Zeta Jones, una actriz que en los últimos años ha hecho pocas películas y ninguna de ellas ha supuesto ningún éxito ni tampoco han sido medianamente destacables, como por ejemplo sus últimos dos títulos, “El último gran mago” el cual pasó sin pena ni gloria” y la plana comedia romántica “Sin reservas”. “Mi segunda vez” presenta a la actriz en plena forma en una película fácil, dirigida al gran público y sencilla de vender, aunque lamentablemente es un subproducto más de un género, el romántico, que pocas veces produce filmes con entidad propia. Previsible y falto de originalidad, únicamente la actriz consigue mantenerlo a flote a pesar de la falta de química con su coprotagonista, Justin Bartha (“Resacón en Las Vegas”, “La búsqueda”), un actor que parece estar fuera de sitio en esta cinta y resulta excesivamente monótono y apagado.
A pesar de la presencia de la conocida actriz, “Mi segunda vez” es una comedia romántica más, la cual no aporta nada especial y resulta tan fácil de ver como olvidable, hecha para ser consumida en vez de apreciada y que, como en muchos casos, resulta más atractiva en un tráiler de sesenta segundos que en un filme de noventa minutos. |