Con una notable dirección, un guión completo y una excelente actuación de Vincent Cassel, esta primera entrega sobre la figura del gánster Jaques Mesrine es una gran muestra de cine negro que no descuida nunca el estudio de su personaje central. Con energía, tensión y frialdad, se muestran perfectamente los primeros años de Mesrine gracias a la elaboración de un personaje completo.
Jaques Mesrine es un joven soldado en Argelia que ha ido perdiendo parte de sus escrúpulos tras ser partícipe de los brutales medios que el ejército francés empleaba en los interrogatorios. Al regresar a Francia y a la casa de sus padres, la adaptación a la vida cotidiana se le hace difícil y con la ayuda de un amigo suyo se inicia en pequeños trabajos ilegales. Poco a poco y marcado por sus golpes de agresividad y su estancia en prisión, pasa de ser un matón para un gánster local en convertirse en un criminal con peso.
Esta aproximación a la figura del famoso gánster francés Jaques Mesrine consigue ser un biopic casi perfecto. En esta primera entrega se presenta al personaje y se muestra cómo su vida fue cambiando. Esto se realiza con dinamismo, tensión, energía pero a la vez se presenta a un personaje completo, con todas sus paradojas y sombras. Mersine no es nunca un personaje plano o en blanco y negro. Su carácter es palpable y su evolución está perfectamente mostrada desde el punto de motivación y de entendimiento del personaje. Esto se consigue gracias a la gran dirección de Jean-François Richet y especialmente a la vibrante actuación de Vincent Cassel, quien consigue darle a la figura protagonista no sólo intensidad y carácter sino también gran cantidad de matices. “Mesrine: L'instinct de mort” no es perfecta ya que a pesar del extenso metraje, si se tienen en cuenta ambas partes sumadas, hay momentos en los que la línea temporal avanza a saltos y sin estar bien enlazada, presentando elementos, como los hijos de Mesrine, de forma brusca o haciéndolos desaparecer de forma también súbita y sin mayor explicación. Esta primera entrega de la vida de Mesrine, que continúan en el filme "L'ennemi public n°1" no parece en ningún momento falsa ni emplea elementos artificiosos, y consigue combinar dos grandes cualidades: ser una película amena, con tensión y de gran narrativa junto con ser un filme que se preocupa por mostrar a su personaje central y consigue presentarlo de forma completa. |