Esta segunda y última entrega sobre la vida de Mesrine descuida algo más su desarrollo del personaje central que en la primera parte, pero pone una marcha más en su desarrollo narrativo y en la fuerza en cómo están narradas las diferentes acciones de este gánster francés. Vincent Cassel no baja su nivel interpretativo en ningún momento y sigue entregando a un personaje cargado de energía y completo.
La audacia de los atracos que realiza Jaques Mesrine así como la reputación de que no hay prisión de que pueda retenerle hacen crecer su notoriedad y es declarado enemigo público número uno en Francia. Encadenando atracos y rapidez para tomar una solución con violencia, la policía toma como casi algo personal la captura o muerte de Mersine.
Tras la primera parte, el personaje central ha quedado perfectamente compuesto. En esta segunda entrega se deja de avanzar en la exploración de la figura principal y Mesrine pasa a convertirse en pantalla en una persona de motivaciones estáticas y que no evolucionan durante estos últimos años mostrados. Este decaimiento en una de las grandes virtudes que contenía "L'instinct de mort" es compensada en “L'ennemi public n°1” con un incremento de su dinamismo, tensión y escenas de mayor impacto. El filme se centra básicamente en mostrar las acciones que hicieron famoso a Mesrine y su desparpajo. El director Jean-François Richet sigue manteniendo su gran pulso y sentido de la tensión narrativa y Vincent Cassel sigue bordando a su personaje. Es evidente que ”L'ennemi public n°1” fue rodada conjuntamente con la primera entrega y no concebida posteriormente y como una continuación, ya que ambas películas se complementan a la perfección y muestran una gran continuidad en su calidad. Esta segunda y final entrega cierra de forma notable la vida de Jaques Mesrine, con un nivel algo inferior a la primera parte pero, en conjunto, ambas películas son equiparables en fuerza narrativa y carácter. |