Del siempre apreciable director Richard Linklater, este drama ligero que combina una gran carga de comedia resulta agradable durante sus dos horas de duración y se encuentra protagonizado por Zac Efron pero queda retenido en la memoria gracias a la magnífica interpretación de Christian McKay, quien recrea a Orson Welles. Este papel secundario llena la historia, la pantalla y le da una chispa especial a una película que no la tendría de otra forma.
El adolescente y aspirante a actor Richard Samuels conoce por casualidad a Orson Welles delante del teatro Mercury en Nueva York, quien está preparando una versión teatral de la obra de Shakespeare ”Julio Cesar”. Por sorpresa y espontáneamente contrata al joven Richard para un pequeño papel en la obra y a través de la compañía de teatro descubre todo un nuevo mundo y entabla una relación con una chica de la compañía. Pero Welles no es una persona fácil ni tampoco convencional, comportándose de forma egocéntrica y casi tiránica en ciertos momentos y siendo completamente magnético en otras.
Orson Welles ha sido recreado en varias ocasiones como personaje, Liev Schreiber lo interpretó en “RKO 281”, Vincent D’Onofrio en un cameo en “Ed Wood”, Danny Huston en “Fundido negro” pero “Orson Welles y yo” contiene la mejor personificación del mítico actor y director hasta la fecha. La película en sí es correcta, tiene cierto encanto y su director Richard Linklater, responsable de “Antes del amanecer” y “Antes del atardecer”, tiene cierta mano en darle una capa de amabilidad e interés a sus películas. Este filme nunca intenta ser mucho más que un drama ligero con bastantes toques de comedia, notablemente bien ambientado y con el atractivo de jugar con la construcción de una obra de teatro. El protagonismo recae teóricamente en Zac Efron, un joven salido de la factoría Disney que luce en pantalla y a pesar de mostrar muchos recursos como actor, su presencia resulta agradable. Se encuentra correctamente acompañado por Claire Danes pero ambos quedan completamente ensombrecidos por el debutante en un largometraje Christian McKay. Su interpretación de Orson Welles es prácticamente perfecta, pero no únicamente recreando los manierismos, la voz, los gestos y el aspecto físico, el actor consigue transmitir el peso, la presencia y la atracción que la egocéntrica pero genial figura de Orson Welles creaba.
“Orson Welles y yo” es una película con cierto encanto que podría haber resultado simplemente en un agradable entretenimiento que juega con el teatro y la salida de la adolescencia, pero todas sus limitaciones quedan en un segundo plano cuando Christian McKay y su Orson Welles entran en pantalla, convirtiendo la película en un interesante ejercicio actoral y de construcción de un personaje que le da al filme un interés especial. |