Una película desigual en tono, sin tener una idea clara de qué es lo que pretende, pero rodada con una estética interesante y que contiene una magnífica actuación de Christopher Plummer, quien casi consigue eclipsar todos los defectos del filme.
Un estudiante de un instituto de Estados Unidos, acosado en la escuela, amante del cine y que no encaja con el resto, tiene que ganar un concurso de cortos cinematográficos con la esperanza de que así podrá conseguir una beca para sus estudios. En un cine conoce a un anciano alcohólico, con quien gracias a su ayuda y la de otra gente de su residencia de la tercera de edad en la que sólo hay miembros de la industria del cine, inician el rodaje de un cortometraje sobre las condiciones de vida en estos centros.
La dirección de Michael Schroeder resulta más interesante y equilibrada en conjunto que el guión propio que emplea. Éste es descompensado ya que mezcla, dentro de una historia emocionalmente compleja, algunos elementos y situaciones fáciles, con otras pueriles y ocasionalmente unas excesivamente superficiales. Tampoco tiene definido sobre qué línea argumental de las mútiples que la película presenta fluye el hilo narrativo, quedando algo perdido y moviéndose en su desarrollo a saltos. La historia de un anciano olvidado en su última etapa, su soledad, su alcoholismo, su pasado con sus errores o el abandono de gente como él son ideas presentes pero, en varios casos, no unidas con armonía y que además cuentan con la disrupción del acoso en la escuela, tema tratado de forma superficial, o el aislamiento dentro de la propia familia, idea aún menos elaborada. Visualmente tiene algunos planos realmente atractivos y los primeros diez minutos son cinematográficamente excelentes. Sin hundirse nunca en un extremo negativo, este conseguido tono inicial decae a medida que avanza el metraje. Pero afortunadamente, la película encierra una actuación protagonista que, desde el primer minuto al último, mantiene un altísimo nivel, llenando por completo la pantalla y el filme. Interesante, con cierta inteligencia y con intenciones más pulidas que el desarrollo presente en el guión, esta película destaca gracias al notable trabajo de su actor principal, Christopher Plummer. |