Gustave de Kervern y Benoît Delépine presentan este viaje en carretera de un personaje amable y sencillo pero que posee una inesperada chispa surrealista, algo que lamentablemente no está presente en toda la travesía que éste emprende. Gerard Depardieu llena con facilidad su rol aunque su compañera de reparto Yolande Moreau, con no demasiados minutos, casi le roba el protagonismo.
Serge Pilardosse acaba de cumplir 60 años y se retira de su trabajo en el matadero, en el cual nunca ha faltado un día. Sin nada más que hacer que ir a la compra, realizar algunos arreglos en su casa y empezar un puzle, Serge no se adapta a estar inactivo. Su mujer Catherine, quien lleva las riendas de su vida, le empuja a desempolvar su vieja moto “Mammut” y visitar a los antiguos jefes de empleos pasados, muchos de ellos de oficios extraños, que no presentaron la documentación pertinente e impide a Serge obtener su pensión.
El protagonista de este filme protagonizado por Gerard Depardieu, Serge, queda fantásticamente bien definido en la primera parte de la película. Un hombre sin educación, ambición, sin tampoco mucha inteligencia pero extremadamente trabajador y a la vez atípicamente entrañable es forzado a retirarse de su trabajo del matadero a los 60 años de edad. Sin tener toda la documentación necesaria para formalizar su jubilación, inicia un viaje a sus empleos pasados en busca de los papeles que le faltan, y como toda road movie es una travesía por sus recuerdos, fantasmas y posibilidades de redención. Pero en “Mammuth”, su protagonista deja inacabado un puzle, regalo de jubilación, antes de emprender su peregrinaje y él mismo nos lleva por las diferentes piezas que han compuesto parte de su vida. No es tan todas puestas en orden, faltan algunas, muchas de ellas no encajan y otras han cambiado por el paso del tiempo, pero es Serge quien nos lleva al puzle de su vida y lo hace a su manera.
Su personaje está perfectamente compuesto y su introducción, los momentos en los que interacciona con otros personajes y escenas como cuando él intenta entender cómo el aserradero en el que trabajó ahora es una oficina de diseñó de alta tecnología hacen de esta película francesa un buen divertimento. Gerard Depardieu además entrega una presencia física acorde con esta persona comparada en varias partes del filme con un elefante, tanto por su memoria como por su opulencia física de paquidermo. Además el actor le sabe coger el punto a este personaje simplón pero que ha vivido más que nadie.
El viaje en sí es donde “Mammuth” no acaba de lograr el mismo tono que su protagonista. Le falta algo de pulso y un poco más de significado a muchas de las paradas presentadas, consecuencia del acierto de no dramatizarlas en exceso y de hacerlas tan extravagantes como el personaje pero se abusa demasiado de esta virtud. Al final, este viaje que resulta trascendental para Serge es más entendido por él que por el espectador, quien asiste a momentos aislados algo excesivos sin haber un conjunto que los englobe.
El filme cuenta además con Yolande Moreau en el papel de esposa de Serge, actriz que destacó no hace mucho con su rol en “Seraphine” y vuelve a demostrar aquí que si se le da espacio, puede robar la película se le presente, sea ésta dramática o cómica. Entre otros intérpretes, Isabelle Adjani, Albert Delpy y Anna Mouglalis interpretan tres de los múltiples pequeños papeles que contiene este filme.
“Mammuth” termina con el mismo estilo amable, ecléctico y casi surrealista con el que empieza, cerrando un circulo desdibujado que no atrapa nunca en exceso pero traído de la mano de un personaje hilarante y lleno de posibilidades, una pena que los directores Gustave de Kervern y Benoît Delépine no hayan podido sacarle toda la esencia que contiene. |