Sin importarle mucho la fidelidad al texto de Dumas, la lógica o incluso la física, el realizador Paul W.S. Anderson presenta esta versión modernizada a base de efectos especiales y tres dimensiones, un ameno divertimento que no se toma demasiado en serio a sí mismo el cual comete numerosos excesos y fallos pero cumple en su objetivo de entretener.
Sinopsis: Un D'Artagnan demasiado engreído llega a parís para alistarse como mosquetero cuando se cruza con tres miembros del recientemente caído en desgracia cuerpo del rey, los cuales emprenden una misión para salvar a Francia y Europa de una conspiración ideada por el cardenal Richelieu y ejecutada por una bella agente doble.
Es difícil encontrar a unos personajes que hayan sido llevados a la gran pantalla en tantas ocasiones como son Aramis, Portos, Athos y D'Artagnan. La primera data en 1923y estos héroes publicados en 1844 han conocido un buen puñado de docenas de adaptaciones. Por el camino han aparecido míticas encarnaciones como la que contaba con Gene Kelly en el papel de D'Artganan y Lana Turner como Milady la de Faye Danaway, Rachel Welch y Michael York, la más juvenil y ligera con Chris O'donnell, Reberca DeMornay, Charle Sheen y Kiefer Sutherland o la de impresionante en cuanto a reparto, "El hombre de la máscara de hierro", con Leonardo DiCaprio, Jeremy Irons y John Malkovich.
Del realizador Paul W.S. Anderson, responsable de "Resident Evil: Ultratmba" y "Alien vs. Predator" entre otros títulos, no se puede esperar una versión romántica y poética de estos héroes de Dumas. Sus filmes tienden a la estética del videojuego, un uso constante de los efectos especiales y una preferencia por contar la historia sin emplear sutilezas. Esta vez, también lo hace en 3-D.
La mayor dificultad de abordar la historia de los tres mosqueteros es que difícilmente se puede ser completamente fiel y no caer en la repetición de algo que ya se ha hecho hasta la saciedad. Por suerte el realizador ya deja claro desde la primera escena ambientada en Venecia que hay, por decirlo sutilmente, algunos nuevos añadidos. El armazón de la historia sigue siendo el mismo pero la sensación de que los guionistas Alex Litvak y Andrew Davies no pasaron más allá de las primeras veinte páginas del libro es apabullante. No obstante, esto hace que esta aventura de los mosqueteros resultan amena, entretenida y su trama mantiene en todo momento cierto grado de expectación, ya que no se sabe con qué va a sorprender la película a continuación.
El filme, dentro de su objetivo de ser un puro entretenimiento de acción sin demasiadas neuronas, triunfa especialmente en su primer tramo y también en su última parte. Ambas tienen ritmo, resultan espectaculares y las escenas de acción poseen chispa y gancho. La parte central es donde la película flaquea, ya que insensatamente deja de la do a los tres mosqueteros y sus habilidades para ganar peleas, perdiéndose de un secundario a otro sin que realmente pase nada relevante. Deja ir su ritmo y cuando desacelera, es cuando este divertimento se vuelve un pelo demasiado tonto. Por fortuna, se recupera para el tercer acto.
Uno de los grandes atractivos de estos mosqueteros del siglo XXI es el reparto, con un D'Artagnan demasiado bravucón encarnado por Logan Leman ("Percy Jackson y el ladrón del rayo") y unos super estilizados Athos con Matthew Macfadyen, Aramis con Luke Evans, Portos con Ray Stevenson y M'lady con Milla Jovovich. No todos resultan muy conocidos pero funcionan perfectamente en sus roles. En el bando de los villanos en donde están los actores sin duda más interesantes, con Orlando Bloom volviendo finalmente la cine tras una ausencia de varios años encarnado al rival de los mosqueteros, con el ganador de un Óscar por "Malditos bastardos" Christoph Waltz como cardenal Richelie y con Mads Mikkelsen como su mano derecha Rochefort, actor que a ver cuándo le dan por fin un montón de estatuillas doradas aunque posiblemente no será por esta película.
Esta nueva versión de "Los 3 mosqueteros" no será ni la mejor actuada, ni la más fiel ni la más interesante pero es la más amena, espectacular y divertida. Es un divertimento sin sesera que podría haber sido emocionante de ver si hubiese podido aguantar su propio ritmo pero el cual, con todos sus defectos y excesos, resulta fresco, entretenido y ameno. |