Con una perfecta combinación de emoción, sensibilidad, honestidad e inteligencia, el realizador Alexander Payne entrega su mejor película hasta la fecha en su estilo de drama ligero con algún elemento de comedia, teniendo a un notable George Clooney en el rol central y con dos jóvenes actrices que entregan una excelente actuación, Shailene Woodley y Amara Miller.
Sinopsis: Tras un accidente haciendo esquí acuático, la mujer de un abogado y poseedor de una gran cantidad de tierras en Hawaii queda en coma. Su marido, ausente emocionalmente de la vida de sus hijas y del matrimonio tiene que hacerse cargo de la vida de todos.
Siempre ha existido un tipo de películas que se mueven entre la comedia y el drama e intentan ser a la vez tanto entretenidas y amenas como emocionales. En muchas ocasiones el filme se decanta hacia alguno de los dos lados de la balanza y pocos directores son capaces de afinar el tono y el estilo para ellas. Actualmente Thomas McCarthy ("Win win", "The Visitor") es un notable ejemplo de ello, Jason Reitman ("Up in the air") también entraría dentro de este grupo pero sin duda uno de los referentes es Alexander Payne, director de "Los descendientes".
Desde su "Entre copas", Payne no se había sentado detrás de la cámara para rodar un largometraje y la espera ha valido más que la pena. Es una película prácticamente perfecta ya que crea todo lo que se propone. Es un filme principalmente inteligente, con momentos emotivos y divertidos pero sobretodo es una película humana, sincera y emotiva que no tiene la necesidad de telegrafiar sus emociones. Es una película enormemente rica en emociones reales y ello lo logra además sin necesidad de sobreexplotar el drama que vive esta familia debido al accidente de la madre.
Payne siempre ha demostrado preferencia por los personajes que tiene problemas para encontrar sus propios sentimientos y "Los descendientes" no es una excepción pero en esta ocasión se nota una mayor madurez en su acercamiento. En este filme los personajes son completos, redondos y además imperfectos de una forma creíble y estas perfectas imperfecciones no son subsanables ni algo que juzgar, simplemente son parte de su carácter. Existe un profundo respeto para cada uno de los personajes y ello se agradece.
El filme es principalmente el viaje de estos personajes por un momento traumático de su vida pero trata además de legado de los mismos, tanto de la madre en coma, del que en el fondo recibe el padre al hacerse cargo de sus hijas y del que quiere dejar, tanto para ellas como a nivel de principios, reflejado en la subtrama de la venta del terreno.
Para desarrollar una narración rica emocionalmente, con momentos tan divertidos como dramáticos y muchas veces los dos, la película necesita de actores capaces de dar un corazón y un alma a sus personajes. George Clooney vuelve a hacerlo, estando al mismo notable nivel demostrado en los últimos años. Destaca junto a con la joven Shailene Woodley en el papel de la hija mayor, toda una demostración de capacidad interpretativa y en el rol de la hija menor Amara Miller es un bienvenido descubrimiento. Habría que destacar a un personaje más y son las propias islas de Hawaii, que muestran su lado menos turístico y a pesar de lo que se podría pensar inicialmente, ayudan a dar entereza a la historia.
La película termina con sus tres actores principales en una escena inmejorable y a la vez que ilustra perfectamente cómo es "Los descendientes". Es humana, real y sutil, dejando por decir muchas cosas que no son necesarias pero entregando un momento de verdadero, algo difícil de encontrar en el cine y que esta película posee en cantidad y que com extra, hace sonreír y reír con sensibilidad. |