La presencia del actor Jean Reno sirve de reclamo en esta película pero a pesar de prometer un drama criminal de cierta acción y tensión, el filme proporciona bastante poco. Momentos puntuales y poco más destacan dentro de una película hecha al uso y que ofrece un mínimo entretenimiento, el cual podría haber resultado en mucho más.
Milo Malakan es el patriarca de una familia francesa que espera retirarse en breve y traspasar las riendas del negocio criminal a su hijo Anton. Pero éste, debido a su relación con una enfermera, quiere dejar atrás el mundo de su familia y crear una forma de vida legal con la que vivir con ella. La relación entre padre e hijo se dificulta progresivamente mientras preparan un gran robo.
La película empieza con metraje real y relatando un evento olvidado por la historia, el genocidio armenio. Pero esta película no es “Ararat” ni su directo Atom Egoyam y rápidamente da a entender que todo lo que intenta a esta historia es ser tomada en serio. “Le premier cercle” es un drama criminal al uso que quiere alejarse de los modelos de acción imperantes en Francia, gracias a Luc Besson especialmente, y crear una tragedia moderna. Lamentablemente, es una mera pretensión.
Al final la historia es la de siempre, un joven criminal que quiere abandonar su vida pero que se encuentra atado por sus obligaciones y todo ello con vistas a un último golpe. La única diferencia es que este es un clan armenio y no siciliano y la acción transcurre en la costa azul.
El resultado es un filme que no depara sorpresas, fácil de ver pero de tono bastante plano. El director Laurent Tuel no ha hecho ningún esfuerzo por darle a la película un mínimo de energía y la cinta tiene una gran falta de pulso. Su ritmo es monótono aunque fluido y en algunos instantes la película deja adivinar que, con otro planteamiento, esta historia mil veces vista podría haber resultado en algo mucho más interesante.
Gran parte del atractivo y gran reclamo de este filme es la presencia de Jean Reno en uno de los papeles principales. Habitual en el género criminal, el actor demuestra aquí su lado más insípido y deambula todo el tiempo de metraje con el piloto automático puesto y sin aportar nada. Quien realiza un esfuerzo es el actor Gaspard Ulliel, quien en comparación con Jean Reno, entrega una actuación completa.
“Le premier cercle” no destaca por sus interpretaciones, acción ni historia y aunque no es una mala película, tampoco resulta en un entretenimiento. Promete mucho más en la cubierta y entrega poco, tan solo una nueva muestra de un drama criminal francés. |