Este thriller sabe cómo construir su tensión gracias a una trama que cae en varios excesos pero que es astuta e intrigante pero lamentablemente cuando llega el momento de la verdad todo ello se desmorona en el tercer acto y culmina en un pésimo final demostrando que su guión no es tan inteligente como se pretende hacer creer. Jamie Foxx y Gerard Butler encabezan este duelo moral sin que éste requiera gran esfuerzo interpretativo por su parte.
Clyde Shelton sobrevive a un asalto a su hogar en el que su mujer y su hija pequeña son asesinadas en el que no puede hacer nada por ayudarlas. En el juicio contra los dos asaltantes, únicamente uno de ellos es condenado a cadena perpetua mientras que el otro, tras realizar un trato por su colaboración con el fiscal Nick Rice, es sentenciado a diez años de prisión. Clyde no está de acuerdo con esta justicia parcial y espera hasta que está preparado para llevar a cabo su venganza no sólo contra los dos responsables de la muerte de su familia sino contra todos los involucrados en el sistema de justicia que él considera que está completamente roto y fallido.
Si no se tiene en cuenta el pretexto de querer hacer un comentario sobre el sistema de justicia empleando una mera historia de venganza, el guión de “Un ciudadano ejemplar” es en su primera mitad un notable ejercicio de cómo crear suspense, tensión y de generar además una gran expectativa por saber la forma en la que su inteligente protagonista ha planificado y realiza sus acciones cuando está toda la película encerrado en prisión sin poder salir. Pero en su segunda mitad decide abusar incluso más de su propio planteamiento, convirtiendo al preparado protagonista en un super agente de la muerte con deseos bíblicos de erradicar el mal a través de bombas. Finalmente el temor creado por la evolución de la historia escrita por Kurt Wimmer se hace realidad y trae un final funcional que representa un insulto para la inteligencia de su protagonista y para las expectativas creadas. El filme degenera en cuanto trama pero curiosamente no decae en cuanto a ritmo y tensión narrativa y sus dos rostros conocidos, Gerard Butler y Jamie Foxx, llevan con comodidad el peso de la acción en todo momento aunque ésta nunca pide que realicen un gran duelo interpretativo. Teóricamente esta es una película que debería funcionar por su guión y simplemente estar respaldada por los nombres propios de los actores. Otro aspecto poco pulido es su mal tratada y descompensada ambivalencia moral, la cual únicamente queda contenida por su nulo intento de entrar a realmente cuestionar las acciones y motivaciones de sendos protagonistas.
“Un ciudadano ejemplar” siempre sabe mantener su intriga, sus momentos de sorpresa y da la apariencia de tener un guión perfectamente engrasado, que funciona como un reloj y con unas piezas unidas con cierto ingenio y es algo cierto durante parte de su metraje, pero es incapaz de cerrar coherentemente la historia. |