Con poca imaginación y una apariencia de estilo, esta película de atracos es completamente olvidable aunque entretiene si no se la toma en serio en ningún momento. Su director emplea la cámara como si fuese una coctelera y desaprovecha alguno de los nombres propios que tiene el filme, como al actor Paul Walker, a Hayden Christensen o a Zoe Saldana y deja todo el protagonismo a los dramas personales de Idris Elba y Matt Dillon en vez de la acción propiamente dicha.
Un grupo de atracadores profesionales de bancos y furgones blindados acaban de completar con éxito su último golpe cuando un antiguo miembro del grupo, que acaba de salir de prisión tras cumplir varios años de condena, vuelve a aparecer en escena proponiendo un robo de veinte millones de dólares. A pesar de la desconfianza que él genera, deciden planearlo mientras la investigación de un policía se está empezando a acercar a ellos.
En multitud de ocasiones parece que las películas aparecen de dos en dos, siendo estrenadas cintas de temática similar a otra en un plazo breve de tiempo. “Ladrones” llega a las pantallas casia a la par que “The Town, ciudad de ladrones” y en su comparación sale perdiendo en todos los aspectos. El planteamiento puede parecer el mismo pero “Ladrones”, entre muchas otras cosas, no tiene ni la inteligencia, ni la tensión ni la dirección que la película de Ben Affleck. “Ladrones” es simplemente una cinta de entretenimiento de buen aspecto y con actores conocidos, con un guión al uso y poco más que ofrecer, la cual se ve como mínimo con gran facilidad.
El filme se encuentra dirigido con profesionalidad por John Luessenhop, realiza con corrección su cometido pero que en varias secuencias mueve constantemente la cámara hasta el punto de que resulta difícil adivinar quién está en pantalla. El director, quien también es uno de los guionistas de la película, muestra además una predilección por proporcionar a cada uno de los personajes una historia personal detrás. Asuntos internos, hermana drogadicta, hermanos con problemas con la memoria del padre, relación de un policía con su hija, novia que ha cambiado de pareja dentro del grupo y se suma y sigue. Demasiados personajes y demasiadas historias como para poder ser tratadas con un mínimo de tiempo y las cuales hacen que los personajes sean todavía más superficiales, ya que parecen estos dramas parecen caricaturas.
Uno y el mayor de los atractivos que tiene “Ladrones” es su reparto. Parte del tirón comercial que tiene, especialmente en Estados Unidos, es por contar con dos populares figuras musicales, Chris Brown y T.I., como protagonistas. Con acierto, gran parte del peso actoral recae en Idris Elba, quien vuelve a coincidir con Zoe Saldana tras la reciente “Los perdedores”. Matt Dillon es otro de los puntales con los que cuenta este filme que desaprovecha en exceso la presencia de Hayden Christensen y especialmente la de Paul Walker, prácticamente desaparecido.
“Ladrones” se mueve con dinamismo y desarrolla con rapidez un guión convencional, lleno de clichés y protagonizado por personajes unidimensionales pero, a pesar de sus excesos y limitaciones, consigue su propósito de resultar entretenida si uno desconecta completamente su cerebro nada más se apagan las luces. |