Este thriller al uso posee únicamente el reclamo de su pareja protagonista, Hilary Swank y Jeffrey Dean Morgan, y la promesa de entregar un mínimo de suspense y tensión que nunca llega, siendo un filme de pulso excesivamente plano que se deja ver gracias a sus dos actores y a su correcto aspecto visual.
Sinopsis: Una doctora que acaba de dejar a su pareja se muda a un apartamento de ensueño en Nueva York, el cual es mucho mejor y más asequible de lo que se podía esperar. Pero algo empieza a fallar cuando sospecha que algo extraño ocurre por las noches y se da cuenta que su encantador casero tiene una obsesión con ella.
La mejor noticia que trae esta película es la confirmación del resurgimiento de la mítica productora Hammer. durante más de sus cuatro décadas de historia, Hammer se convirtió en la dominadora del mercado de terror y fue la responsable de crear las sagas consideradas hoy de culto de "La momia", "Frankenstein" y "Drácula" que aparecieron entre los años 50 y 70, entre muchos otros títulos. En 2010 co-produjo su primer filme importante tras un largo periodo de hibernación, remake estadounidense vampírico "Déjame entrar" y ahora presenta un thriller con "La víctima perfecta".
Por lo demás y aunque como en su anterior filme se hayan traído influencia nórdica, en este caso su director Antii Jokinen, poco tiene que ofrecer más que un thriller demasiado trillado y visto. La película promete algo de intriga, suspense y una mayor explotación de su aroma de serie B ya que, por mucho que se quiera vestir visualmente con una correcta fotografía y producción, con un guión tan inerte como este, algo más de tensión, humor o de lo que sea hubiese sido más que necesario.
En veinte minutos se solucionan todos las posibles intrigas argumentales de la película y a continuación queda más de una hora de Hillary Swank preguntándose si hay alguien más en su apartamento. Ella debe ser la única que no ha prestado atención ya que sí, es Jeffrey Dean Morgan por enésima vez. Así hasta el final y cuando llega la conclusión, ésta es igualmente repetitiva.
Aún así, la película sustenta mínimamente un interés dado que siempre parece que va dar un paso adelante aunque finalmente esto no ocurra y, gracias a sus dos actores protagonistas y a Christopher Lee que con Hammer es casi una vuelta a casa, transcurren los noventa minutos sin excesivos problemas. Igualmente no parece una película ni medianamente salvable por Hilary Swank, quien ha ganado dos Óscars como mejor actriz y ésta parece una elección de alguien a quien se le ha acabado la carrera propiamente dicha.
Este poco ingenios thriller que explota el cliché de mujer sola asediada se apoya en exceso en su pareja protagonista, la cual seguramente podría haber hecho mucho más si la película no hubiese querido ser tan genérica y plana y hubiese apostado por apretar alguna de sus tuercas, dejando al final un vehículo que juega con el terror psicológico que en vez de avanzar durante noventa minutos, traquetea hasta su poco inspirado final. |