Con una historia emocionalmente vista anteriormente y con un humano aprecio hacia sus personajes, el realizador Paolo Virzì construye un entretenido, dramático y divertido retrato familiar que conquistó al público italiano y que cuenta con dos actuaciones centrales perfectas para el equilibrio entre drama y ligereza que busca la película.
Sinopsis: Un profesor aislado de su familia y con dificultades para conectar consigo mismo y otras personas es obligado por su hermana a visitar a su madre, a quien le quedan pocas semanas de vida a pesar de no aparentarlo y derrochar la arrolladora vitalidad que siempre le ha caracterizado.
La sabiduría popular tiene el dicho que madre no hay más que una y el humorista argentino Quino apuntó que por suerte no hay más que una. De entre todos los estereotipos maternales, la mamma italiana sobresale por encima de todos. En una escena de este filme, el personaje central le pide a otro que vaya a ver a su madre y que tal vez es una experiencia que le cambie la vida, a él su madre le ha destrozado la vida y a su hermana también. Esta ironía y sensibilidad van de la mano en este filme italiano de Paolo Virzi y el cual explora el conocido territorio de hacer las paces con un progenitor antes de que este fallezca y que en los casos en los que está basado en hechos reales, sirve tanto como base narrativa como exorcismo terapéutico para su director.
De lo que no hay duda es que esta película ha conseguido llegar perfectamente a la sensibilidad d su público local y ha sabido encontrar la combinación perfecta de ironía, melancolía y cariño que mejor llega particularmente a los espectadores italianos. Dieciocho nominaciones a los premiso David Di Dinatello en 2010 avalan este hecho, resultando los dos actores del filme ganadores por sus respectivas interpretaciones y resultando también vencedor al mejor guión.
Con una narración en tiempo presente, la reconciliación de un adulto con su madre enferma terminal pero exuberante de vida es mostrada de forma intercalada con flashbacks que reconstruyen la infancia de los protagonistas. Narrativamente, se mueve por terrenos muy conocidos pero en donde Paolo Virzì triunfa de forma exultante es en el fino equilibrio que encuentra entre comedia y drama, haciendo amable pero llena de verosimilitud y sentimiento una historia familiar.
Otro de los grandes elementos a destacar es la calidad de sus interpretaciones, particularmente la de Micaela Ramazzotti en su papel de madre en el periodo joven y al más veterano actor Valerio Mastandrea en el papel de hijo en la narración contemporánea. Ambos imprimen en tono y los matices necesarios para cada uno de los periodos temporales y hacen especial cada secuencia.
Finalmente la película fue sometida para competir en los Óscars pero no seleccionada por Hollywood, tal vez por la poca vistosidad de su historia o por no depara muchas sorpresas, algo cierto pero que ello no lastra una película loablemente construida y actuada, la cual transmite su carga emocional de una forma honesta, divertida y amable. |