Esta película tiene su mayor atractivo en los conocidos rostros de varios actores, pero al carecer de un guión con algún toque de originalidad o de una historia interesante resulta en un pasable pero anodino drama de tono desapasionado.
Un veterano asesino a sueldo está en México para acabar con el líder de un cártel de la droga. Este narcotraficante también es objetivo por parte del gobierno de EE.UU. y evitar que se alíe con unos productores de heroína afganos que quieren emplear la ruta de entrada de la droga a los Estados Unidos para introducir otro tipo de mercancía. Y dentro del cartel, el liderazgo empieza a ser cuestionado por su número dos y por el antiguo líder, hoy enfermo y retirado del negocio.
A pesar de que el guión presenta un par de incongruencias, lo más destacado de “La línea” es su monotonía. Toda la acción y drama se narran con el mismo tono lento que pretende dar aires de profundidad, pero evoca pretenciosidad y provoca una falta de interés. La historia contiene suficientes elementos para hacerla interesante, pero su plasmación es extremadamente mediocre. Además contiene ciertos clichés y obviedades del género que se podrían haber evitado, pero el filme quiere contener excesivas cosas. Por ejemplo, el asesino atormentado que es ayudado por la prostituta o el giro de guión final no justificado destacan negativamente. Ray Liotta como cabeza de cartel y Andy Garcia como secundario son los dos nombres que pueden llamar la atención sobre este título, pero sus personajes no permiten que se vea una interpretación con algo de sustancia por su parte. Con un mejor pulso narrativo y una revisión más al guión se podría haber conseguido un notable drama criminal, pero desde el primer momento su desarrollo es demasiado monótono y los elementos que podrían haber dado más juego son poco explorados. |