La conclusión de “La Isla Habitada” mantiene su conseguida estética visual, ritmo narrativo pero potencia sus carencias. Las connotaciones políticas y las reflexiones contenidas en la novela original y mínimamente reflejadas en la primera entrega, aquí ya son simplemente esbozadas de forma apresurada en su media hora final.
En el año 2157, Maxim, un joven e inocente piloto de la Tierra, se estrella en un planeta dominado por una clase dirigente que controla de forma autoritaria a su población. Sus ideas de buscar una forma de volver a casa quedan pospuestas cuando se va involucrando en la realidad del planeta en el que ha aterrizado e intenta liberar a la población y cambiar las cosas. Pero no sólo se encontrará perseguido por el gobierno que intenta derrocar, también la propia gente oprimida parece no ver que está siendo controlada y manipulada.
A pesar de que esta historia escrita por los hermanos Strugatsky ha sido contada con dos películas, la sensación es que está narrada de forma apresurada y sin prestar atención a las capas de significados presentes en la novela original. Al igual que la primera entrega, la película discurre más que correctamente como película de acción, pero a medida que la historia avanza, el camino que toma el protagonista tiene cada vez menos lógica y coherencia narrativa. Esto resulta en una consecución de notables secuencias hilvanadas por un hilo excesivamente esquemático al que no se le ha dado tiempo de desarrollo. Únicamente en una conversación que ocurre al final se puede atisbar el mayor trasfondo de la historia. Los 37 millones de dólares de presupuesto lucen en la pantalla, dotando al filme de una estética visual muy destacada, permitiendo tener buenos efectos especiales y una apariencia de gran producción, pero uno de los mayores valores de una película es su guión, y esta segunda entrega pierde bastante fuerza al olvidar qué es lo que realmente quiere decir la historia que simplemente está mostrando. Esta conclusión sólo sirve para certificar con mayor fuerza las carencias y muestras de simplismo apuntadas en la primera entrega pero al menos manteniendo el nivel estético conseguido. |