Martin Scorsese dirige una película para todos los públicos adaptando una imaginativa historia con ingenio, encanto y derroche visual que no sólo es un casi perfecto entretenimiento sino que también es toda una carta de amor al espectáculo que es el cine y también a uno de sus pioneros.
Sinopsis: En la ciudad de París de los años 30, un niño vive solo dentro de una estación de tren intentando reparar un autómata dejado por su padre. En su camino para resolver el misterio que éste encierra, se hace amigo de una niña que vive con su abuelo, quien tiene una conexión con este preciso autómata.
Para esta edición de 2012 de los Óscars, únicamente hay una película que pueda competir en cuanto a nominaciones a "The Artist" y esta es "La invención de Hugo", quien acumula la friolera de once nominaciones entre las que están la de mejor película, mejor dirección, mejores efectos especiales y mejor guion adaptado. Curiosamente comparte algo fundamental con su gran competidora de este año y es que ambas irradian un enorme amor al cine.
Este es el primer filme del veterano Martin Scorsese en 3-D y el primero para todos los públicos en casi dos décadas. El filme adapta la novela homónima escrita por Brian Selznick con gran maestría, la cual cuenta con casi trescientas ilustraciones en sus más de quinientas páginas. Si el libro es terriblemente visual, el filme todavía lo es más. Scorsese construye un fastuoso, bello y virtuoso mundo en el que transcurre la historia, una delicia visual que además recibió merecidamente unas palabras de elogio por parte de Jamers Cameron, afirmando que era el mejor uso del 3-D que había visto hasta la fecha, por encima incluso de su "Avatar".
Pero no solo destaca enormemente la película por su apariencia, también es una película que emplea de forma amable y con mucho encanto la imaginación. Es también tierna y emocionante a la vez y siendo un filme para el público familiar, además es interesante e incluso inteligente.
"La invención de Hugo" no es solo una bella, encantadora y risueña historia que se mueve casi como un sueño idealizado, es también una sentida carta de amor de su director al cine y particularmente a uno de los mejores realizadores de todos los tiempos, George Méliès. Es más que posible que gran parte del público tanto adulto como pequeño que vaya a ver este filme desconozca quien fue Méliès. Da igual, la historia del cine también le olvidó durante unos años pero no únicamente vale la pena descubrirle, la película combina la historia personal de Méliès y su insuperable imaginativa dentro de una narración en la que encaja perfectamente la trama del niño huérfano protagonista, su amistad con otra niña, un tributo a los autómatas de principio el siglo XX y el legado de una de las figuras más significativas para entender el cine como una forma de entretenimiento. ¿Quién dijo que las películas para todas las edades no podían ser amenas y tener algo de sustancia?
A viaje que supone el filme solo se le podría pedir una cosa más y es que en vez de detenerse tanto en su espléndido aspecto visual, ajustase mejor su ritmo en varias de sus partes, ya que a veces se detiene en exceso dejando transpirar algo de artificialidad. A pesar de todo, no entorpece el disfrute de esta película.
Uno de los dos hermanos Lumiere, creadores del cine, llamó a Méliès el creador del espectáculo cinematográfico. Martin Scorsese no es un pionero en este aspecto pero sin lugar a dudas, su "Hugo" es una gran muestra de este espectáculo un siglo después. |