Cuenta con gran calidad en muchos de sus elementos, especialmente a resaltar sus destacadas actuaciones, pero la adaptación de la reputada obra de teatro a la pantalla hace parecer a la historia ser más pequeña y superficial al no contar con la cercanía de las tablas ni la inmersión que provoca la representación en vivo.
A mitad de la década de los sesenta, una monja encargada de una escuela de Nueva York y defensora de un modelo rígido de educación empieza a preocuparse por el bienestar de un estudiante negro. Éste es el primero de su raza en atender al centro en toda su historia y el párroco y director de la escuela, quien intenta implantar un modelo educacional más abierto y tolerante, toma especial interés en el niño. La hermana Aloysius, convencida de que en el comportamiento del padre Flynn hay algo gravemente impropio, se enfrenta a él sin pruebas, quien niega las acusaciones levantando grandes dudas sobre cuál es la verdad, el correcto funcionamiento de la jerarquía de la Iglesia y la moralidad de las actitudes de ambos.
Con una gran producción, este drama tiene perfectamente conseguidas la ambientación, la estética y el estilo. Cuenta además con un sólido guión, que aparte de sufrir con la poco consecuente última escena, mantiene la tensión y el tono durante toda la narración. El problema es que en realidad la historia que presenta no va a ninguna parte. En lugar de utilizarla para ahondar en varios de los elementos que toca como el cambio, la moralidad, la educación o el daño de la sombra de la sospecha, la película se queda encerrada en sí misma con la simple pregunta de si el protagonista es culpable o no. A esta parálisis no ayuda la poca evolución de sus personajes, completamente alineados en una posición durante todo el filme y que sólo en la sobreactuada secuencia final se atisba el mayor trasfondo que la película podía haber tenido. Pero eso no desmerece e incluso parece resaltar aun más las magníficas interpretaciones por parte de los cuatro actores principales, todas a un sobresaliente nivel. Más satisfactoria visualmente con las excelentes actuaciones y producción, “La Duda” podría haber sido una gran película a todos los niveles si el guión hubiese profundizado más sobre las cuestiones que plantea. |