Sin querer ser incisiva y procurando tener un tono más de melodrama, esta película funciona como biopic humano de la controvertida figura de Margaret Tatcher pero no aporta ninguna profundidad política, teniendo com gran y casi única baza la enrome actuación de Meryl Streep.
Sinopsis: La ex-primer ministro Margaret Tatcher sigue hablando y viendo a su marido, quien falleció años atrás de cáncer. Sin poder acabar de dejarle ir, rememora su vida con él y su trayectoria política.
Dos décadas después de abandonar el poder, el legado de Margaret Tacher sigue dividiendo profundamente a la sociedad británica. Ensalzada por algunos y demonizada por un amplio sector de la población, sus políticas y actitudes siguen siendo objeto de controversia y discusión entre detractores y partidarios. Debido al título de "La dama de hierro", la película parece prometer un retrato de su figura política y de los acontecimientos que sucedieron durante sus más de once años de mandato, que los hay muchos e importantes, pero el filme apuesta por un camino completamente diferente.
La película empieza mostrando a la ex-primer ministro en su vejez, hablando con su marido y a quien ve de forma alucinatoria ya que falleció años atrás. Es un momento tierno y principalmente humanizador pero acaba siendo el periodo en el cual el filme acaba centrándose. Gran parte del metraje de "La dama de hierro" trascurre en conversaciones más o menos triviales con esta aparición de su esposo, adoptando un tono y una apuesta de melodrama más que de análisis de lo que ha sido una importante carrera política no sólo para el Reino Unido sino para Europa y el mundo, ya que su papel fue clave para el fin de la guerra fría entre otros hechos históricos.
La vertiente política, los graves conflictos sociales que sus políticas ocasionaron , sus pulsos de poder y la aplicación de su programa liberal de recortes y privatizador son vistos de pasada y expuestos meramente con frases que parecen sacadas de un discurso de la época aunque como mínimo algo se centra en la guerra de las Malvinas. Si se espera un retrato global de la figura de Margaret Thatcher, la película es una decepción ya que al enfocarse principalmente en un lado privado de su vida como es la relación con su marido y tratarlo de una forma emotiva, la película se acerca peligrosamente al terreno del telefilme, sin pretender nunca diseccionar al complejo personaje podría haber sido esta encarnación de Margaret Tatcher.
Esto no impide a Meryl Streep componer una ex-primer ministro perfecta. Se podría decir que hace lo de siempre, dar vida de forma magnífica una persona con todos los detalles, gestos y matices posibles, y lograrlo con la apariencia de que es lo más natural del mundo. El tono intimista y unos notables efectos de maquillaje que la hacen envejecer cuando es preciso permiten a esta sobresaliente actriz crear a la persona de Margaret Tatcher tanto adulta como anciana de una forma espectacular. Jim Broadbent tiene también sus momentos de chispa, encarnado al marido de la dama de hierro y el grupo de secundarios, entre los que se encuentran los actores Anthony Head, Richard E. Grant y Iain Glen, apenas tiene minutos ni para dejar más o menos claro a quién se supone que interpretan.
Con una actriz y una interpretación como la de Meryl Streep, la directora Phyllida Lloyd poco tiene que hacer para hacer que ésta luzca y dirige el filme de forma competente y acentuando el tono emocional del filme. Si la película se hubiese decantado por no ser tanto un melodrama humanizador y hubiese querido adentrarse más en las luces y sombras de la persona de Margaret Tatcher, con el peso de la interpretación de Streep éste podría haber sido un biopic épico. |