Con un tremendo respeto respecto al original firmado por John Carpenter en 1982, llega una nueva película en forma de precuela, presentando una historia similar, mayores y casi gores efectos especiales y un intento de emular al atmosfera y tensión de su predecesora aunque sin lograrlo. Sus excesos visuales lastran su suspense y no aporta nada nuevo pero pocos filmes encajan tan perfectamente con sus versiones anteriores como lo hace éste.
Sinopsis: El puesto de investigación noruego en el Antártida descubre una nave alienígena enterrada en el hielo. Cerca de ella hallan un espécimen, también congelado. Al llevárselo a su campamento, este extraterrestre que pensaban que estaba muerto hacía miles de años no tarda en escapar, demostrando unas insospechadas y sangrientas habilidades de mimetismo y supervivencia.
Cuando a los productores de "El amanecer de los muertos" el estudio Universal les propuso abordar un proyecto sobre "La cosa", su respuesta fue que era imposible mejorar el filme de John Carpenter de 1982, que era una de esas películas de las que no se podía hacer un remake. Curiosamente eso no fue lo que pensó en su momento el propio Carpenter, ya que su película es un remake de "El enigma... de otro mundo", rodada en 1952, y para acabar de cerrar el círculo, ambas se basan en una historia corta escrita en 1938 por John Campbell Jr. bajo el título "Who goes there?". En cualquier caso es de agradecer que en esta ocasión se haya respetado a la película de culto protagonizada por Kurt Russell y que esta versión de 2011 se haya abordado en forma de precuela.
Para hacer memoria, la película de 1982 empieza con unos noruegos a helicóptero disparando a un perro. Posteriormente el grupo de científicos americano visita el campo noruego, encontrándoselo destrozado. El cuidado por la continuidad, detalle y casi mitomanía con la primera parte es sin duda el gran punto a favor para los amantes del filme original. La cantidad de veces que el guionista Eric Heisserer y el director Matthijs van Heijningen Jr. deben haber visto el filme de Carpenter debe estar en los tres dígitos y se nota. No sólo a nivel de decorados y estilo sino también con pequeños elementos como una hacha clavada en la pared del un edificio noruego tiene aquí explicada su causa.
Esta versión de 2011 lo que hace es arrojar más luz sobre qué es la cosa, sobre su forma de asimilar y también aprovecha para echar en pantalla muchísimos más efectos especiales. La limitación tecnológica de 1982 fue lo que obligó a Carpenter a ingeniárselas para crear un thriller perfectamente tensionado, atmosférico y casi paranoico sin apenas tener que mostrar nada. Esta cosa del siglo XXI intenta recrear el ambiente claustrofóbico pero mostrando en primer plano los ataques de este ente, sin importarle que su uso explícito de la tecnológica pueda caer en el terreno del gore.
La historia aquí presente sigue el mismo patrón que la anterior y la película nunca intenta añadir nada nuevo, más que un mínimo de explicación argumental y un mayor terror visual. En este último punto, abusa en demasía en varios momentos, sacrificando gran parte del suspense y de la tensión que podría haber tenido. Es evidente que no podía estar a la altura de la comparación de un filme de culto pero tampoco el filme aprovecha sus oportunidades para aportar un mínimo de originalidad. En cambio, prefiere empequeñecerse para encajar a la perfección con la versión de 1982.
En único gran cambio aquí es el protagonismo, antes en manos de un reparto masculinizado especialmente por la presencia de Kurt Russell y aquí en manos de la joven Mary Elizabeth Winstead, emulando claramente el planteamiento de Ripley en "Alien". La actriz lleva el peso del filme pero no tiene el carisma del actor protagonista anterior, algo que sí posee aunque en diferente forma Ulrich Thomsen, el intérprete más destacado del filme haciendo de noruego por exigencias del guión a pesar de ser danés.
Con muchos elementos condicionados, incluido su final, por la primera entrega, "La cosa" es un logro de continuidad que se preocupa hasta el mínimo detalle y que hace que uno quiera ver las dos películas una detrás de otra. Como filme individual, dista mucho de su modelo pero tiene el mérito de saber mantener el espíritu y legado de su predecesor. Esperemos como mínimo se pueda decir lo mismo de Ridley Scott y la precuela de "Alien" que está rodando. |