Sin ningún tipo de respeto hacia el material original llega este remake de la afilada sátira francesa reconvertido en una burda sucesión de gags que solamente en contados momentos resultan divertidos. Sin ingenio ni gracia, la gran baza del filme es el actor Steve Carell, quien hace de desmedido idiota de forma excesivamente exagerada aunque entretenida, pero nunca logra tener una buena interacción con su co-protagonista Paul Rudd.
Un analista con la ambición de ascender es invitado por su jefe a una cena que celebra una vez al mes. Cada invitado tiene que traer a ella a un idiota, alguien de aficiones peculiares del cual el resto se pueda reír. Accidentalmente atropella a alguien cuyo hobby es hacer maquetas con pequeños ratoncitos disecados y cree que ha encontrado al candidato perfecto, pero no podía esperar que iba a convertir su vida en un caos cuando se presenta en su casa un día de la importante cena.
En 1998 se estrenó una inteligente comedia con mucho humor negro y algo cruel dirigida por Francis Veber en la que se hacia un ácido ataque hacia la clase media alta y su esnobismo. “La cena de los idiotas” original es extremadamente divertida y una de las mejores comedias francesas hechas hasta la fecha. Trasladada al estilo de humor de Estados Unidos y de la mano del realizador Jay Roach, director de varias cintas de “Austin Powers” y de “Los padres de ella”, llega reinventada en una comedia más física, sin apenas ingenio y con un humor muy grueso.
La premisa puede dar mucho juego y la mordacidad de la versión francesa fue su mejor baza. Esta nueva adaptación llega con algunos cambios en su guión que cambian completamente su espíritu. El principal es uno de los protagonistas, quien deja de ser un ambicioso, culto y engreído editor para convertirse en persona agradable y en el fondo bondadosa que simplemente se deja llevar por el espíritu de su trabajo. Con esta mutación el filme ya deja de tener objetivo y diana a la que lanzar sus dardos, si es que los tuviese. Otro cambio sensible es que en esta ocasión la famosa cena sí se muestra en pantalla, dándole la oportunidad al director y a los nuevos guionistas de crear un momento cumbre teóricamente divertido pero realmente anodino y olvidar de cuál es verdadero propósito de la historia.
Cierto es que con sus dos actores principales, Paul Rudd y especialmente Steve Carell es difícil no hacer una comedia que consiga hacer reír en varios momentos. Sobretodo Steve Carell (“Noche loca”, “Superagente 86”) es una persona con buena vis cómica pero en algunos momentos resulta demasiado y nunca parece tener buena sintonía con su co-protagonista. Lo mismo sucede con el personaje secundario interpretado por Zach Galifianakis, bueno para una escena pero cansino en la secuencia final. Otros deberían haber sido descartados completamente como la ninfómana y acosadora interpretada por Lucy Punch, la cual debería haberse quedado en el suelo de la sala de montaje.
“La cena de los idiotas” cuenta con actores con cierta habilidad cómica pero la adaptación realizada es demasiado tosca, con un guión sin ironía ni ingenio, con algunas escenas completamente ridículas, algún personaje que sobra y consiguiendo constatar que éste era un remake innecesario y que, por el precio de una entrada, es mucho más recomendable volver a comprar o alquilar la película francesa original. |