Con una apuesta a favor de una narración realista sacrificando parte de su carga dramática, este filme acerca perfectamente a la situación de unos personajes a los que consigue convertir en personas, pero con un tono monótono y de indiferencia hacia ellos.
La película sigue la vida de varias personas en Santiago de Chile que, aunque nunca se llegan a conocer, entran en contacto por casualidad en algún momento. Una primera línea argumental sigue a un joven músico cuyo sueño es entrar en la orquesta filarmónica y, cuando no es admitido, ingresa en la banda de la policía. Una segunda se centra en un peluquero, quien todavía vive con su madre y se esfuerza en no sentir apego real por nada ni nadie. Finalmente, el tercer personaje principal es una educadora sexual que intenta convencer a un grupo de prostitutas de practicar sexo seguro. Sin que ella lo sepa, su hija adolescente está embarazada y su ex-marido es cliente habitual de burdeles.
A diferencia de otras películas de múltiples personajes en donde sus historias se van interrelacionando, en “La Buena Vida” no hay un elemento dramático central en la que colisionan o se juntan estas historias. El planteamiento que realiza el guión es más realista y su intención es mostrar las vidas de personajes como si fueran personas auténticas, no adornando en exceso los hechos reales en los que se basa. Esto es a la vez su gran virtud y mayor defecto. Por un lado, la veracidad de las diferentes narraciones y naturalidad de los personajes hacen que este drama realista permita sumergirse en pedazos de vidas ajenas, de forma verídica y honesta. Pero por otro, esta visión ha hecho que no sólo la carga dramática de cada una de las historias quede disminuida sino también que se mantenga un alejamiento y una frialdad con los personajes, que dificulta la creación de empatía del espectador hacia ellos. También juega en su contra la falta de exploración que sufren los personajes secundarios. Bien actuada y dirigida, esta película sin principio ni conclusión ya que, como uno de los personajes dice: la vida es así, peca de usar en demasía su conseguido realismo y veracidad, quedando el resultado final algo frio y apagado. |