Con una excelente atmosfera y una magnífica cinematografía, esta película rodada enteramente en el mundo subterráneo del metro cautiva visualmente y combina magníficamente comedia negra, thriller, realidad y subconsciente.
Bulscú y su cuadrilla trabajan como inspectores de billetes en los vagones del metro de Budapest. En este particular universo subterráneo que el protagonista nunca abandona, Bulscú se esconde del mundo de la luz rodeado de personajes variados, carreras ante trenes, un psicópata asesino y una chica vestida de oso que es la única que le puede salvar.
La película destaca por varios aspectos. El primero es su conseguida fotografía. Cuenta con unas imágenes visualmente fantásticas y su calidad se mantiene durante todo el metraje. Esto le permite crear la atmosfera subterránea perfectamente y con gran viveza e intensidad. El segundo punto sobresaliente es la forma en la que se desarrolla el guión. El director Nimród Antal ha sabido plasmar una historia que bordea la realidad y lo onírico con fuerza, intensidad, belleza y a momentos poéticamente. A pesar de algún cabo suelto en su desarrollo narrativo, el guión es sólido y sabe conjuntar perfectamente los elementos simbólicos con la realidad, culminando en su deliberado final parcialmente abierto pero que a la vez cierra perfectamente la historia. El actor Sándor Csányi realiza además una magnífica interpretación como el enigmático protagonista que huye de su pasado. Con energía, una cinematografía visualmente sobresaliente además de un guión inteligente, ameno y complejo escrito por el propio director, “Control” consigue ser uno de los mejores debuts vistos en muchos años. |