Las múltiples ediciones, cortes, rodaje alternativo de escenas y olvido en una estantería por dos años sólo podía desembocar en un producto con graves carencias. Pero a pesar de todo la película ha conseguido mantener cierta calidad, gracias a sus actores y la atmósfera que Mickey Rourke consigue crear.
Un asesino a sueldo quiere vivir en el olvido después de que en un trabajo matase accidentalmente a su hermano. Tras cumplir con un último encargo es traicionado y se esconde en casa de un impulsivo criminal. Éste está intentado extorsionar a un promotor inmobiliario pero ocurre una confusión de identidades y las cosas no salen como estaban previstas. Un matrimonio acaba viendo el rostro de ambos. Entonces el asesino a sueldo inicia la busca de las dos personas inocentes que se han visto envueltas en el asunto accidentalmente, las cuales se han tenido que acoger al programa de protección de testigos por seguridad.
El montaje final de este filme no puede esconder sus fuertes cortes y ediciones. Hay líneas argumentales que empiezan y desaparecen sin aparente motivo, como por ejemplo la persecución que sufre el protagonista por parte de la mafia. El final es precipitado además de previsible, y con su corta duración, han suprimido cualquier evolución en los personajes. Pero con lo que sí cuenta la película es con un grupo de buenos actores como Diane Lane, Thomas Jane, Joseph Gordon-Levitt y Rosario Dawson, pero especialmete con una notable actuación de Mickey Rourke como protagonista, quien consigue mantener el tono y la tensión del filme gracias a su presencia e interpretación. A pesar de que la historia original se ha simplificado en exceso y hay varios clichés en su desarrollo, los actores consiguen hacer una película mejor de lo que el guión inicialmente permitía. “Killshot” no destaca negativamente en exceso pero tampoco lo hace de forma positiva, y su gran atractivo reside la interpretación de Rourke, antes de que rodase “El Luchador” y volviese del olvido en el que estaba sumido. |