Nora Ephron funde dos adaptaciones de dos libros que comparten un punto común pero con resultados desiguales. Mientras una de sus historias se beneficia de la versatilidad de Meryl Streep y de su química con Stanley Tucci, la otra lastra la película hacia el terreno de la tontería por culpa de una historia de inferior nivel y especialmente por unos diálogos extremadamente ridículos.
Paralelamente se desarrollan las dos historias de Julia Child y Julie Powell separadas cincuenta años en el tiempo. Julia Child estaba casada con un miembro del cuerpo diplomático y vivió gran parte de su vida en diferentes países. En el año 1949 en París descubrió u cultivó su pasión por la cocina, que culminó con la publicación de un libro de concina que marco un antes y un después en Estados Unidos. En la actualidad, Julie Powell es una joven frustrada con aspiraciones de escritora que decide crear un blog con un objetivo en mente, cocinar las 524 recetas del libro de Julia Child en el plazo de un año, relatando sus experiencias con cada plato a través de la red.
La directora estadounidense conquistó a la audiencia con su guión en 1989 oara “Cuando Harry conoce a Sally”. Tras su salto a la dirección nunca ha conseguido el éxito del filme que la dio a conocer a pesar de haber intentado repetir la fórmula con títulos como “Tienes un e-mail” o “Algo para recordar”. Con “Julie y Julia” la directora y guionista asume el reto doble de adaptar dos relatos diferentes y basados en hechos reales, con dos personajes principales separados en el tiempo y fundirlos con coherencia y fluidez. Pero el aparente nexo común que los une, las recetas de Julia Child, se muestra no ser suficiente para construir una película. La historia de la famosa cocinera interpretada por Meryl Streep despierta interés, tiene chispa y emana una agradable calidez. Se apoya en una histriónica pero a la vez excelente actuación de Meryl Streep y que además se complemente perfectamente con Stanley Tucci, un actor pocas veces reconocido pero siempre sólido que además demuestra tener una gran química con su actriz principal. Las escenas que comparten son lo mejor del filme sin lugar a dudas. En cambio la historia de Julie Powell que se encuentra ambientada en la actualidad es el opuesto. Su evolución es forzada, el objetivo de la historia no es claro y se deja sin final. Además el personaje principal del esta segunda narración interpretado por Amy Adams está más cerca de la esquizofrenia y de necesitar medicación que de ser la chica alternativa pero con chispa que se pretende mostrar. Pero lo peor son las pobres líneas de diálogo que su personaje suelta como si tuviesen que hacer gracia. A pesar de que las historias estén altamente descompensadas, se puede entender que Nora Ephron quisiese unirlas en principio, pero el proyecto sufre por la realidad que se presenta en forma de un final que no es el que debería. Es un corte diluido y anodino que indica que ni la propia Julia quería saber algo de Julie y de su blog, y las dos historias confluyen deshinchando la poca expectación que el filme consigue crear. Nora Ephron tiene un inicio, únicamente un desarrollo para una de las historias y ningún final para la película.
“Julie y Julia” solamente merece ser vista por la historia protagonizada por Meryl Streep y Stanley Tucci, en donde la actriz vuelve a demostrar que es capaz de lucir en todo tipo de personajes y de películas y que seguramente es una de las actrices más completas del panorama actual. El resto y solamente en sus mejores momentos, es una mediocridad. |