Tras un notable debut, Cary Fukunaga cambia de género por completo y se adentra en uno de los grandes clásicos de la literatura inglesa, entregando una medida y extremadamente sólida adaptación con dos grandes Mia Wasikowska y Michael Fassbender.
Sinopsis: Después de una difícil infancia en una escuela de niñas, Jane Eyre sale al mundo real para trabajar como institutriz. La inteligencia y talento de Jane se despiertan, haciendo que se sienta algo insatisfecha con su trabajo y al mismo tiempo se siente atraída por Lord Rochester, el dueño del castillo donde trabaja educando su hijo.
En el año 2011 se han rodado adaptaciones cinematográficas de dos grandes clásicos de la literatura inglesa escritos en el siglo XIX cada uno por dos mujeres autoras de apellidos Bronte, dos hermanas de una misma familia en un momento histórico en el que las mujeres difícilmente tenían acceso al mundo literario. Emily Bronte vio publicada su novela "Cumbres borrascosas" en 1847 bajo el pseudónimo de Ellis Bell y la siempre interesante directora Andrea Arnold ha realizado una versión que todavía no ha llegado a nuestras pantallas. Por su parte, Charlotte Bronte publicó en el mismo año "Jane Eyre" bajo el nombre de Currer Bell y el director Cary Fukunaga presenta una cuidada producción que tiene que competir con un legado cinematográfico.
El señor Rochester y la señorita Eyre han conocido, como no, numerosas adaptaciones en miniseries de la BBC realizadas casi cada década y en la gran pantalla William Hurt, Charlotte Gainsbourg en una, Samantha Morton y Cirian Hinds en otra, son los rostros más populares que recientemente han encarnado a los personajes de Charlotte Bronte. Pero sin duda, la versión que ha quedado grabada en la memoria es la realizada en 1944 por Robert Stevenson y con guión, entre otros, del gran Aldous Huxley. En ella Orson Welles y Joan Fontaine serían el techo casi inalcanzable por mitomanía al que cualquier nueva versión se tiene que enfrentar. El realizador californiano Cary Fukunaga, tras su excelente ópera prima "Sin Nombre", sorprende con un cambio completo de registro al adentrarse en un drama romántico de época y demuestra que simplemente tiene talento sea lo que sea lo que tenga entre manos.
Cary Fukunaga realza seguramente la adaptación más equilibrada hecha hasta el momento. Es fiel a la novela, realista en todos los aspectos como escenarios luz, en la iluminación, perfectamente ambientada, notablemente bien actuada y además dota al filme de un aspecto visual altamente conseguido. En el aspecto dramático y de narración, es una película controlada con firmeza, sin irse al romanticismo ya pasado ni recrearse en un dramatismo edulcorado. Lo que no logra el guión de esta "Jane Eyre" es en trasladar el contexto en el que transcurre la acción. En el siglo XXI es difícil entender la situación real y lo que implican muchas de las acciones de Jane Eyre en mitad del XIX y en lo que falta el filme no es en la la narración pero sí en darle la profundidad de contexualización histórica que daría el peso verdadero que tuvo la novela cuando apareció. Es difícil de conseguir aunque es algo que el espectador puede poner su parte, algo a lo que, no obstante, el filme ayuda gracias a una impecable adaptación pero que hace que la energía de la propia película parezca apagada.
En donde la película se muestra impecable es en su aspecto interpretativo, con una perfecta mezcla de resolución, voluntad, fragilidad y lucha encarnada por Mia Wasikowska y con un impecable Michael Fassbender, quien construye a un Rochester fascinante.
Jane Eyre se ha visto en pantalla casi veinticinco veces y en esta es probablemente la mejor adaptación en múltiples aspectos, tanto visuales, dirección, interpretación como en respeto hacia el original, los cuales hacen que este filme tenga un gran atractivo a pesar de que la pasión de la novela de forma seca. |